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Una señal del revés llama la atención a cualquiera que pase por delante de ella, y un par de preguntas a los vecinos probablemente permitirán al curioso transeúnte entender el porqué de dicho fenómeno. En España, hará cosa de un año empezó a proliferar de nuevo este tipo de protesta pacífica y llamativa que busca concienciar a la población sobre los problemas que azotan a día de hoy al sector primario del país. Ante una cuestión tan sensible, hasta las autoridades comprenden y toleran, en cierta medida, este método de manifestación que permite visibilizar la contrariedad de los agricultores, granjeros y demás actores que se parten el lomo para alimentar a la nación.
En un vídeo junto a un célebre creador de contenidos aragonés, un par de agentes de la Guardia Civil comentan el porqué de estos carteles de entrada a los pueblos españoles colocados del revés. “Esta es una señal de protesta, porque dicen que está el mundo al revés”, cuenta uno de los miembros de la Benemérita ante la señal de entrada a Romanillos de Medinaceli, un pequeño pueblo de Soria.
Esta protesta no solo se refiere al ejemplo de la importación de productos foráneos a precios de saldo, como cita el agente, sino que también pretenden denunciar el exceso de burocracia, la falta de medidas para pailar los efectos de fenómenos excepcionales como las sequías y el aumento generalizado de los costes de producción que hunden los ya de por sí escasos márgenes de los agricultores y ganaderos, entre muchos otros colectivos de un sector primario en horas bajas.
“Se creyó muy oportuno comunicar que las cosas siguen igual y que el sector está del revés”, apuntaba Valentí Roger, ganadero y miembro del organismo, en declaraciones recogidas por L’altaveu de RTVE hace escasos meses, después de que la protesta llegara con fuerza a tierras catalanas. La iniciativa, que ya se había visto en Francia en el pasado, se ha extendido alrededor del territorio español y no parece que vaya a cejar pronto, visto que todo sigue igual para estos colectivos.
“Volvemos, y no pararemos hasta darle la vuelta a todo. Somos los de abajo y vamos a por los de arriba”, compartían desde la Asociación Aragón Es Ganadería y Agricultura (AEGA) hace unos pocos meses, presumiendo de varios carteles del revés en las entradas de varios pueblos de la zona. Si bien es una protesta silenciosa, resulta efectiva para concienciar al personal y no molesta a nadie, si bien otra cosa es los efectos de la misma, por ahora desconocidos.
