La historia de la Honda VFR750R RC30 es bastante peculiar. Una moto que nació para la competición, que tuvo buena aceptación, que era cara y competitiva pero que, con los años, pasó a ser poco más que un montón de hierro que pocos querían. Pero, como hemos visto en otros casos, poco a poco volvió a revalorizarse y hoy en día las pocas unidades que hay operativas cuestan decenas de miles de euros.
Si a esto le sumamos que la Honda VFR750R RC30 que se va a subastar a través de Iconic Auctioneers tiene “pedigrí”, la cosa se pone todavía más interesante. Y es que esta RC30 es una moto de carreras y no de calle, con una de las decoraciones más emblemáticas en el mundo de la competición, pero todavía hay más, mucho más.
La moto tiene 36 años y eso se nota en los detalles
Estamos ante una RC30 de 1991 que, en sus primeros momentos de vida, pilotó Steve Hislop, uno de los pilotos escoceses más carismático de todos los tiempos: campeón de varios campeonatos británicos y de 11 TT de la Isla de Man. De hecho, con ella se enfrentó ni más ni menos que a un tal Carl Fogarty. Después, en 1992 pasó a manos de Nick Jeffries, miembro de una gran saga de pilotos del TT su padre Allan, su hijo Tony y su nieto David pilotaron en el TT, con David siendo el más conocido de todos a pesar de su prematuro fallecimiento.
Joey Dunlop es la guinda del pastel en esta Honda VFR750R RC30
Y sin quitar honores ni a Hislop ni al clan Jefferies, llegó en 1993 a manos de Joey Dunlop. Precisamente esa decoración, el número 3 y el “Joey” en la cúpula terminan de delatar a esta RC30 pura raza. Hay que decir que, curiosamente, ninguno de ellos logró vencer en el TT con ella. El cuarto puesto de Formula 1 TT de Jefferies es el mejor, aunque Dunlop logró el segundo puesto del Ulster TT del 93.
Hay que recordar que la RC30 ya era una moto “veterana” aquel 93, pesto que el modelo comenzó a producirse en 1987 para llegar a Europa ya en el 88, y estuvo en producción hasta 1990. Aun así, se mostró competitiva gracias a las mejoras que esos tiempos fue recibiendo con kits oficiales NLOB, modificación del chasis, nuevos carburadores, preparación del motor…
El 3 y el Joey Dunlop dejan claro de quién era la moto
Y todo ello sin renunciar a su emblemático basculante monobrazo, el chasis de doble viga de aluminio y una gran cantidad de detalles más que se pueden apreciar con la moto al desnudo y que demuestran que, efectivamente, Honda creó la VFR750R RC30 como una moto de carreras matriculable. Para muchos, la primera Superbike moderna.
Eso sí, toda esta historia y esos colores no van a salir baratos. Y es que en la subasta que se celebrará el sábado 18 de julio a las 11:00 am hora local, en Kempton Park Racecourse, se espera alcanzar entre 60.000 y 80.000 libras. A lo que habría que sumar una comisión por parte del comprador del 15% más IVA.
