La Stark Varg SM es una de esas motos que tienen capacidades técnicas como para presumir. En el caso de la eléctrica y según sus responsables, es la moto de supermotard de producción con mejor relación peso-potencia. ¿Pero qué hay de cierto?
Pues lo cierto es que su potencia máxima en la versión Alpha está situada en 80 CV y teniendo en cuenta que su peso total es de 124,5 kg deja un ratio de 0,6 CV/ kg, así que razón no les falta. Pero si los caballos declarados son espectaculares, el par motor marea: ni más ni menos que 914 Nm. Para ponernos en perspectiva, las supermotard de producción que podemos comprar de gasolina se sitúan en una potencia máxima ligeramente por encima de 60 CV.
Parte del secreto de la Stark Varg SM viene de la batería, de magnesio con estructura tipo panal de 7,2 kWh que a su vez actúa como elemento estructural mejorando la rigidez del chasis. Gracias a ello, en uso urbano, la moto hispano-sueca puede alcanzar los 183 km de autonomía en uso urbano, 118 en suburbano y 81 en ciclo WMTC.
En la versión Alpha la potencia llega a los 80 CV
Para conseguir la recarga completa de la batería mediante el cargador portátil de 3,3 kW y que es portátil, suficientemente liviano para llevarlo en una mochila y compatible con enchufes domésticos o cargadores de coche de corriente alterna se necesitan en torno a dos horas.
La Stark Varg SM está homologada para circular por la calle
Pero hay más y es que aunque la Stark Varg SM es una moto eléctrica. Y al igual que sucede con los modelos de offroad de Stark Future, no se intenta reinventar la rueda y se apuesta por un chasis de acero de alta resistencia, un subchasis de aluminio forjado y unas tijas mecanizadas como eje principal de una parte ciclo de primer nivel.
Y es que KYB se encarga de las suspensiones con una horquilla delantera de cartucho cerrado de 48 mm totalmente ajustable con 290 mm de recorrido, mientras que el amortiguador trasero dispone de ajuste triple y 303 mm de recorrido. A esto hay que sumarle también los frenos Brembo, con una pinza monobloque radial de cuatro pistones y un disco flotante de 320 mm delante y un disco de 220 mm detrás.
El precio arranca en los 12.990 euros para la versión estándar
Como es una moto que, al fin y al cabo, está diseñada para circular por la calle y de hecho está homologada para hacerlo en Europa, Australia, Nueva Zelanda y algunas zonas de Estados Unidos (sin especificar cuáles), los neumáticos también son importantes. Es por eso que aunque monta de serie los Pirelli Diablo Rosso IV, también se pueden elegir como opción los Dunlop Sportsmart TT para mayor rendimiento, los Michelin Road 6 para condiciones frías o húmedas y los Anlas Grip Plus para climas extremos.
También pensando en ese uso en calle incluye un modo de marcha atrás, una pantalla Arkenstone con funciones como la navegación, la selección entre modos de conducción (commuter, stunt y track weapon) y el análisis de datos de conducción.
El precio de comercialización de la Stark Varg SM arranca en los 12.990 euros para la versión limitada a 60 CV y sube hasta los 13.990 € para la de 80 CV.
