El arranque del campeonato de SuperMotocross en Charlotte, ha sido el escenario elegido para dar visibilidad a una causa que va más allá del deporte. Y es que en esta ocasión, más importante que lo que pasaba en la pista es la acción solidaria que puso en marcha Honda, y que busca mejorar la vida de niños y familias que luchan contra una enfermedad tan devastadora.
Eso sí, la subasta no es una acción aislada, sino que es el resultado de una larga colaboración entre Honda y la Pediatric Brain Tumor Foundation, una relación que supera ya las tres décadas. Durante todo ese tiempo, la marca ha apoyado de manera continuada iniciativas que combinan la pasión por las motos con la solidaridad. El programa Ride for Kids, convertido en un movimiento a nivel nacional, es quizá el mejor ejemplo de cómo el motociclismo puede ser también una herramienta para generar esperanza.
En Charlotte, además de la subasta, los niños y sus familias tuvieron la oportunidad de compartir una cena en el hospitality de Honda, conocer de cerca a los pilotos y vivir la experiencia del paddock. Todo ello en un ambiente festivo que les permitió desconectar por unas horas de una realidad mucho más dura.
Los plásticos tienen diferentes elementos creados por los pacientes y sus hermanos
Los plásticos de las CRF de SuperMotocross estaban hechos con cariño, arte y tienen mucho simbolismo
Los componentes subastados no son simples piezas de exposición. Se trata de plásticos de competición que estuvieron montados en las motos oficiales durante la primera cita del SuperMotocross. En ellos se pueden ver diseños creados por pacientes de la fundación y sus hermanos, con un lema que habla de sueños y momentos de podio. Es un recordatorio gráfico de la fortaleza de quienes, a pesar de enfrentarse a un rival implacable, no dejan de imaginar un futuro mejor.
El trabajo gráfico, llevado a cabo por Throttle Jockey, da un valor añadido a cada pieza. No hablamos solamente de piezas de coleccionista, sino de piezas con un significado que, además, conecta directamente con la causa para la que recaudan fondos.
Como decíamos, la historia entre Honda y la Pediatric Brain Tumor Foundation no se entiende sin mencionar la constancia. Desde 1991, la fundación ha recaudado más de 54 millones de dólares gracias a proyectos innovadores que han permitido avanzar en investigación, ensayos clínicos y tratamientos para el cáncer cerebral infantil, una de las formas más mortales y menos investigadas de esta enfermedad.
La subasta es a favor de la Pediatric Brain Tumor Foundation
El gesto de Honda en Charlotte es una prolongación de ese compromiso y no solamente recaudando dinero, sino dando visibilidad, generando conciencia y, especialmente, dando a las familias que lo necesitan experiencias que las saquen de su duro día a día.
La subasta ha estado en marcha hasta el 15 de septiembre y ha sido una oportunidad para que aficionados y coleccionistas colaboren en una iniciativa que demuestra que la competición puede ir de la mano con la solidaridad.
