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El rugido del motor resonó por última vez en Matsunoyama Onsen, un pequeño rincón de Japón, al pie de los Alpes japoneses, donde reposa el toro de Osborne más remoto del planeta. Así culminaba la gesta de Julio Álamo que, a lomos de una Triumph Tiger 1200 Rally Explorer, puso fin a un viaje que arrancó hace ocho años, simplemente con la intención de volver a montar en moto.
Pero lo que empezó como una escapada de fin de semana en 2017 se transformó, casi sin querer, en una cruzada personal bautizada como ToroEnMoto: visitar en moto todas las figuras del toro de Osborne que aún permanecen en pie. En total, hay 89 en España, 4 en México, 1 en Dinamarca y una más, la más lejana, en Japón. Esta última, conocida como Black Symbol, no está ahí por casualidad: fue instalada en 2018 como parte de la Trienal de Arte Echigo-Tsumari, y con el tiempo se ha convertido en un inesperado puente cultural entre España y el país del sol naciente.
En Matsunoyama Onsen lo esperaban más de 120 personas, autoridades locales y 72 escolares para rendir homenaje a una historia que ya era suya también.ToroEnMoto
El viaje fue un reto físico y emocional que llevó a Julio desde El Puerto de Santa María hasta Japón pasando por Italia, Grecia, Turquía, Georgia, Armenia, Kazajistán, Rusia, Kirguistán, Mongolia…
Recorrió más de 21.000 kilómetros a través de 11 países. Cruzó en ferrys, durmió en yurtas, saludó a estatuas gigantes de Gengis Khan y fue recibido por motoclubs y viajeros de todo tipo.
La moto que se convirtió en compañera
La Triumph Tiger 1200 Rally Explorer, una máquina capaz de dominar desde carreteras asfaltadas hasta pistas inhóspitas, combinando potencia, tecnología y comodidad para las aventuras más exigentes.ToroEnMoto
Ahora bien, toda esta aventura no habría sido posible sin la compañía, desde el primer kilómetro, de su gran aliada la Triumph Tiger 1200 Rally Explorer. Con sus llantas de radios de 21″, suspensiones Showa semiactivas y un generoso depósito de 30 litros, la Tiger fue capaz de devorar kilómetros en pistas rotas y carreteras remotas, sin renunciar al confort.
Su motor tricilíndrico T-Plane de 1.160cc le daba el empuje necesario para seguir cuando el cuerpo flaqueaba, y la electrónica puntera (con seis modos de conducción, Quickshifter, puños y asiento calefactados, y pantalla TFT regulable) ponía la tecnología al servicio de la aventura y del piloto.
Solo con la compañera de viajes ideal consigues superar los momentos más difíciles reforzado.ToroEnMoto
Julio lo resume sin rodeos: “Esta moto no solo me ha llevado hasta el último toro, también me ha ayudado a ganar confianza en momentos muy difíciles. La etapa en Kirguistán fue clave para entender que podía llegar más lejos de lo que pensaba”. No es casualidad que esta misma montura sea la elegida por Sam Sunderland para intentar dar la vuelta al mundo en menos de 19 días. Al fin y al cabo, su fiabilidad no se mide en fichas técnicas, sino en gestas como esta.
Más que un destino, una transformación
ToroEnMoto no ha sido simplemente una colección de fotos ante negras siluetas con forma de toro, ha sido una transformación. Julio no solo cruzó fronteras físicas, también atravesó miedos, dudas y cansancio. Y regresó con una experiencia única y una historia profunda que contar: “Este toro, el de Japón, representa no solo un destino, sino una conquista personal y simbólica. Llegar hasta aquí es cerrar un círculo que empecé hace años cuando solo buscaba una excusa para volver a montar en moto”.
¿Y si ToroEnMoto no termina aquí? Julio y su Tiger podrían estar ya planeando la próxima gran aventura.ToroEnMoto
Con el respaldo de Triumph, marca con la que comparte valores como la autenticidad, la resistencia y la pasión por descubrir, Julio ha demostrado que viajar en moto no necesita más justificación que el deseo de rodar. Y aunque esta etapa haya terminado, la historia no se cierra del todo. Quizás, solo quizás, ToroEnMoto siga adelante para convertir la aventura en una auténtica vuelta al mundo.
Porque como recuerda la propia Triumph, este proyecto no va solo de llegar lejos, sino de vivir con intensidad cada curva, cada encuentro y cada pista desconocida. Y todo gran viaje, por muy lejano que parezca, empieza con una excusa sencilla y, por supuesto, una moto capaz de llevarte hasta el fin del mundo.
