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¿Tienes dudas sobre la talla de tu casco o sobre cómo te queda? Un reputado fabricante de cascos japonés tiene un sencillo truco para que puedas comprobar tu solo, y en casa, si tu protección se ajusta correctamente a la cabeza, condición indispensable para mejorar tu seguridad en la carretera: ¡solo necesitas un espejo!
“Llevar un casco de la talla incorrecta conlleva muchos problemas. Puede quedar demasiado bajo o demasiado alto, provocar puntos de presión dolorosos o ruidos, y dificultar el uso de gafas. También complica la correcta posición de los ojos, limitando el campo de visión y haciendo más difícil ver elementos como las señales de tráfico o los semáforos”, cuentan desde Arai, una de las marcas de casco de referencia para los motoristas tanto en la vía pública como en los circuitos de competición.
En caso de impacto, un casco de la talla incorrecta podría no ser capaz de cumplir correctamente su función y proteger la integridad de la cabeza del motorista, uno de los puntos más débiles en los accidentes de tráfico. El truco es sencillo. Ponerse el casco y mirarse el espejo: deberías ver unos dos centímetros, o un dedo más o menos, de separación entre las cejas y el borde superior de la visera del casco. Aquí tienes imágenes de referencia:
Es importante colocarse bien el casco. Debe estar centrado respecto a las cejas y la nariz, ni demasiado alto ni demasiado bajo, como se muestra en las imágenes compartidas justo arriba. Otro elemento a tener en cuenta: la punta de la nariz debería quedar descubierta al completo por el borde inferior del casco. Evidentemente, más allá de estas dos consideraciones, debes sentir que el casco está lo suficientemente fijado alrededor de la cabeza: no debería ir suelto o moverse demasiado, otra señal de que la talla no sería la correcta en tu caso.
Si hay algún problema de holgura, muchos fabricantes ofrecen la opción de sustituir las almohadillas internas para ajustar mejor la talla y evitar movimientos incómodos y peligrosos para el usuario. Solo hay que preguntar y asesorarse si este es el caso.
Las tallas de cascos pueden variar según el fabricante e incluso el modelo y la forma del mismo, y por ello es importante no confiarse nunca al comprar uno nuevo. Es mejor asegurarse en la tienda, usar este práctico truco japonés del espejo y, ante mayores dudas, pedir ayuda a los especialistas que nos atiendan a la hora de elegir nuestra protección de cabeza: nos va la vida en ello, y mejor no jugársela nunca.
