de la teoría a la práctica

de la teoría a la práctica

Más de un 30% de las víctimas mortales en las carreteras de Catalunya en 2025 son motoristas, unas cifras que preocupan desde hace ya años, incluso décadas, a las autoridades. El Servei Català de Trànsit (SCT) lleva tiempo promoviendo cursos de conducción segura para el colectivo y otras iniciativas, como la jornada técnica que impartió la semana pasada sobre “la seguridad de los motoristas en curvas peligrosas”. 

Este ejercicio teórico y práctico se llevó a cabo en la N-260 a la altura de la Collada de Toses y en la B-124 entre Sant Llorenç Savall y Calders, con especialistas presentes para realizar una demostración encima de al moto sobre cómo tomar correctamente las curvas de mayor riesgo para los amantes de las dos ruedas.

La teoría es simple: ante curvas pronunciadas, y más todavía en aquellas marcadas con señales de peligro, el motorista debe aminorar la marcha de forma prudencial y trazar bien la curva sin apurar demasiado el vértice interior de la misma. La idea es evitar tocar las líneas blancas, y por ello tráfico ha impulsado una solución que arrancó en Austria hace una década: los ya célebres semicírculos que marcan la zona a de riesgo a evitar en la trazada interior de la curva.

Como las palabras pueden llevar a la confusión en ocasiones, el propio SCT ha lanzado un breve pero ilustrativo vídeo del funcionamiento de estos semicírculos en sus redes sociales:

La jornada de Trànsit dedicada a la seguridad de los motoristas contó con la ponencia de Martin Winkelbauer, experto de la junta de seguridad vial de Austria (KFV), uno de los impulsores de estos semicírculos que cada vez proliferan más en las carreteras con mayor concurrencia de motocicletas.

“Desde 2015, las curvas peligrosas en Austria cuentan con una señalización específica. Pintamos y enganchamos marcas en la carretera, en el interior de la trazada donde se producen dichos siniestros. Estas marcas sirven para que los motoristas las esquiven y no se acerquen al eje de la carretera y tengan medio cuerpo en el carril contrario”, ilustraba el especialista.

El SCT ha impulsado la instalación de este tipo de señales viales, con marcas horizontales en el asfalto y verticales en el inicio de los tramos bajo el aviso “atención motos”: en 2019 ya se estrenó en la BV-2115, cerca del pantano de Foix, una prueba piloto de este tipo de señalización, que ahora llega a la Collada (N-260) y a la B-124.

Ramon Lamiel, director del Servei Català de Trànsit, explicó que uno de los objetivos clave del Plan de Seguridad Vial 2024-2026 es trabajar para seguir adaptando y mejorando las infraestructuras a la conducción de moto para hacerlas más seguras para los motoristas. “Esto se traduce en dos acciones, como la implantación de carriles preferentes para motoristas en las entradas a las grandes ciudades, como abrir el BUS-VAO en la B-23 a este colectivo, y también ampliar la experiencia de la señalización de la trazada en curvas peligrosas para motoristas en rutas con alta movilidad de motos”, explicaba el máximo responsable del SCT.

En lo que va de año, 34 motoristas han perdido la vida en carreteras catalanas, y casi 300 han resultado heridos de gravedad en accidentes de tráfico. Trànsit mantiene su llamada a la prudencia y pide una mayor percepción del riesgo y consciencia de la propia fragilidad a los motoristas, mientras amplía la llamada al respeto y la prudencia al resto de conductores de la vía pública.