A alguien le pareció buena idea poner dos turbinas en vez de maletas en una Harley-Davidson Street Glide. Spoiler: nos encanta

Harley-Davidson Street Glide Jet Glide reacción
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La historia de esta moto comienza con una Harley-Davidson Street Glide cuyo motor original estaba gravemente dañado. Sin duda, había fallecido. En lugar de buscar un propulsor de sustitución, Matt Mikka, creador del canal de YouTube Warped, aceptó un desafío mucho más ambicioso: conservar la base de la moto y cambiar por completo su forma de desplazarse.

La iniciativa partió del equipo “Bikes and Beards”, también especializados en contenido relacionado con el mundo de las 2 ruedas, que encargó esta peculiar transformación. El resultado es la “Jet Glide”, una preparación que ha necesitado más de 400 horas de trabajo y numerosas piezas diseñadas específicamente para el proyecto.

La modificación más llamativa se encuentra en la parte trasera. Allí, donde la Street Glide convencional monta sus maletas laterales, ahora aparecen 2 pequeñas turbinas a reacción. El motor V2 ha desaparecido y su espacio se ha aprovechado para instalar un depósito de combustible fabricado a medida. Pero, obviamente, este cambio va mucho más allá de una cuestión estética: afecta a toda la arquitectura mecánica de la moto.

Dos turbinas, sin caja de cambios ni transmisión

La “Jet Glide” no funciona como una motocicleta convencional. En una Harley-Davidson de serie, el motor transmite su fuerza a la rueda trasera mediante la caja de cambios y el sistema de transmisión final. En esta preparación, sin embargo, las turbinas generan empuje directamente al expulsar los gases hacia atrás, impulsando el conjunto hacia delante. Por tanto, no necesita una transmisión mecánica conectada a la rueda trasera ni una caja de cambios para gestionar las relaciones de marcha. La propulsión depende exclusivamente del funcionamiento de los 2 motores a reacción.

Para hacer realidad esta solución, Mikka tuvo que fabricar soportes específicos, trabajar con soldadura y recurrir al corte por láser y la impresión 3D. También diseñó elementos de protección térmica para hacer frente a las elevadas temperaturas de las turbinas. La adaptación de la electrónica fue otro de los grandes desafíos. El preparador tuvo que modificar la instalación eléctrica e integrar los nuevos controles para gestionar los motores sin perder por completo la configuración de los mandos y la instrumentación de la Harley-Davidson original.

La Harley-Davidson “Jet Glide” alcanza los 97 km/h

Una vez completado todo el proceso de montaje, llegó la prueba más importante: comprobar si las 2 turbinas eran capaces de mover una moto de estas dimensiones. Los primeros ensayos sirvieron para verificar el funcionamiento del conjunto y detectar algunos problemas técnicos que obligaron a realizar ajustes. En una de las primeras salidas, Matt Mikka alcanzó aproximadamente 72 km/h.

Posteriormente, durante otra prueba realizada por un miembro del equipo “Bikes and Beards”, la “Jet Glide” llegó a 60 mph, equivalentes a unos 97 km/h. No se trata de una velocidad máxima certificada, sino de una cifra alcanzada durante las pruebas del proyecto. Tampoco se han publicado datos suficientemente contrastados sobre su velocidad punta definitiva, su autonomía o el consumo de combustible.

Más allá de las prestaciones, lo que realmente distingue a esta preparación es su sonido. En lugar del característico pulso grave del bicilíndrico en V de Harley-Davidson, la “Jet Glide” produce un silbido ensordecedor que recuerda al de un caza.

Esta preparación demuestra hasta dónde puede llegar la imaginación en el mundo de las custom. No pretende sustituir a una Street Glide convencional ni, obviamente, representa un nuevo modelo comercial de Harley-Davidson. Es, sencillamente, un experimento mecánico que cambia el clásico motor V2 por 2 turbinas y convierte una moto destinada al desguace en una máquina única.