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Cuando la ves, caes rendido por su decoración Pepsi que hizo furor con el excampeón del mundo de 500cc Kevin Schwantz, y es que la preparación de Haxch Moto une lo mejor del presente con lo más cool del pasado de Suzuki.
El Bike Shed Moto Show de Londres fue el escenario elegido por Marc Bell, el alma máter de Haxch Moto, para desvelar su última y más ambiciosa creación: la Cyclone.
Si con sus anteriores trabajos (como la aclamada XZR900 de tintes retro-endurance) ya demostró un gusto exquisito por las décadas doradas del motociclismo, con este proyecto eleva el listón de las restomod modernas a una categoría puramente artesanal.
La decoración Pepsi ya te deja en flash.Haxch Moto
Bajo una estética que evoca de inmediato el espíritu de la indomable superdeportiva Suzuki RGV250 de 1988 con decoración Pepsi y las emblemáticas GSX-R “Slingshot” de finales de los 80 y principios de los 90, se esconde la base ciclo y motriz de una superbike contemporánea: una Suzuki GSX-R1000R de 2022.
Ingeniería moderna vestida de nostalgia
El planteamiento de Bell es tan inteligente como purista. En lugar de lidiar con las lagunas dinámicas de un chasis con treinta años a sus espaldas, la Cyclone mantiene intactos los elementos estructurales de la GSX-R1000R de serie: el chasis perimetral de aluminio, el robusto basculante y el subchasis original permanecen inalterados, pero es monoplaza.
El corazón de la bestia sigue siendo el tetracilíndrico en línea de la GSX-R1000R de 1.000 c.c. -4T, LC, 16V, DOHC, IE- con distribución variable (VVT) de 199 CV de potencia. Sin embargo, en la parte ciclo se ha hilado muy fino mediante una selección de componentes de primer nivel:
La zaga es claramente una réplica del colín de la RGV250 de 1988. El silencioso de escape es un Yoshimura ochentero.Haxch Moto
Aunque conserva las botellas de la horquilla invertida Showa de serie, el interior ha sido completamente revalvulado con cartuchos de competición firmados por el especialista británico Maxton. Atrás, un monoamortiguador de la misma marca sustituye al elemento de origen y sigue trabajando sobre bieletas.
En cuanto a las llantas, se descartan las de serie en favor de unas icónicas llantas de tres palos Dymag CH3A de aluminio forjado, pintadas en un blanco impoluto que acentúa el look de carreras de época.
Aunque no lo parezca, es una Suzuki GSX.-R 1000R de 2022.Haxch Moto
Si hablamos de sus frenos el equipo delantero se actualiza con pinzas radiales de cuatro pistones Hel Performance, mordiendo discos de 320 mm y calzando neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa.
Fibra de carbono y tecnología 3D
El verdadero desafío de la Cyclone reside en su piel. Por primera vez en su trayectoria, Haxch Moto ha recurrido al escaneado 3D y al modelado por ordenador (CAD) para confeccionar algunos componentes como el carenado o las pletinas mecanizadas.
Este salto tecnológico permitió escanear el esqueleto de la GSX-R1000R moderna para diseñar, de manera milimétrica, un juego de fibras completamente artesanal fabricado íntegramente en fibra de carbono, mezclando tecnología punta y artesanía.
Las suspensiones incluyen componentes Maxon y las pinzas delanteras de freno son unas Hel radiales.Haxch Moto
La atención al detalle roza la obsesión. El colín y piloto posterior están claramente inspirados en la RGV 250, al igual que la parte superior del carenado integral, que imita las suaves formas, tamaño y proporciones de la pequeña 250 deportiva. Y no faltan los portadorsales de fondo amarillo, como en las 500cc de los 80. ¡Un bellezón!
El depósito de combustible original se ha modificado integrando un tapón de llenado rápido y muchos soportes son mecanizados en aluminio, como el soporte del faro y la instrumentación, o el tirante del silencioso de escape.
Una obra de arte.Haxch Moto
El cuadro de instrumentos digital de serie se ha sustituido por un dash de competición AiM con telemetría y lap-timer, flanqueado por botoneras de carreras tipo “jet” de la firma Jetprime. El remate acústico y estético lo pone un silencioso Yoshimura RS-3 rescatado de la época y adaptado magistralmente a la línea de escape actual.
En palabras del creador Marc Bell, “Estaba completamente obsesionado con lograr las proporciones idóneas sin comprometer la ergonomía de la moto moderna”.
El coste total de esta obra de arte sobre ruedas, incluyendo la moto donante de 2022, se estima en unos 58.000 euros. Al tratarse de un encargo exclusivo para un cliente, Haxch Moto ya ha anunciado que planea producir una serie ultralimitada de solo cuatro unidades adicionales bajo pedido para aquellos coleccionistas que busquen la efectividad en pista de una SBK actual con la irrepetible estética de la era dorada de los 80.
