Un colgado del tuning convierte una Vespa en un misil capaz de derrotar a las grandes deportivas

Un colgado del tuning convierte una Vespa en un misil capaz de derrotar a las grandes deportivas

La pregunta es, ¿por qué? Y la respuesta, porqué no… con alguna reserva, claro. Un creador de contenidos italiano con el bolsillo holgado ha decidido transformar su preciosa Vespa 50 Special, uno de los modelos clásicos de la icónica scooter de Piaggio, en un auténtico misil capaz de derrotar a las motos ultradeportivas más modernas en un revirado tramo de alta montaña en la carretera.

El secreto de este auténtico monstruo de dos ruedas está escondido dentro del recubrimiento de fibra de carbono que sustituye el carenado original de una máquina que fecha de los años setenta. Asociado con la prestigiosa fábrica de piezas para modificar y tunear motocicletas, Polini, el Youtuber Simone Tonoli, más conocido como Siw_993, ha logrado convertir su scooter clásico en una bestia de 154cc capaz de alcanzar los 140 kilómetros por hora en un abrir y cerrar de ojos.

El resultado es tan aterrador como fascinante, y sin duda mejor no imitar las peligrosas maniobras del tipo en la carretera…

Si bien esos 154cc parecen poca cosa cuando las Superbike más avanzadas de hoy en día se mueven alrededor de los 1.000cc, el truco de esta pequeña bestia está en la relación potencia-peso. La máquina original tan solo pesaba 72 kilos, y con los añadidos de carbono esa cifra se ha reducido más todavía (si bien el creador no da una cifra concreta). 

Más allá de renovado motor, la scooter de tres marchas cuenta con un carburador de 34mm, tubo de escape renovado, nueva horquilla, freno de disco delantero y suspensiones reforzadas, ya que el equipamiento original no resistía a las nuevas capacidades de la Vespa. El resultado de toda esta renovación dio 33 CV de potencia a 11.200 RPM, números que ilustran cómo de peligrosa e indomable es la máquina.

“Parece un kart”, se maravilla Simone a lo largo de su prueba. Y la moto se le levanta, de tanta potencia que aplica al tren trasero, en primera, segunda y tercera marcha. Él se ríe a pesar del peligro que conllevan algunas de sus maniobras, y dice disfrutar como un niño.

La broma, apta para muy pocos, le ha costado en total más de 17.000 euros y su comportamiento en las carreteras para demostrar la potencia de su creación ha levantado también polémica entre sus seguidores, que le piden que vaya con más cuidado por mucho que él presuma de ser cauto y de no haberse caído nunca.