
La petrolera española continúa desplegando su transformadora estrategia en el sector de los lubricantes para motos, con la ambición de fomentar el crecimiento del negocio y lograr que, llegado el año 2030, se haya duplicado su volumen.
Un reto ambicioso, tendiendo en cuenta que Repsol parte ya de una posición aventajada, como líder del segmento en la Península Ibérica y exportando a cerca de 80 países los lubricantes que se producen mayoritariamente en la refinería de Puertollano (Ciudad Real).
Para alcanzar sus objetivos, reforzando además la marca y la cadena de suministros, la petrolera prevé la inversión de 80.000.000 de euros en los próximos cinco años.
Del circuito, a la calle
El primer paso de este nuevo rumbo se dio la temporada pasada, cuando se concretó que Repsol se convertía en el suministrador oficial y exclusivo en los Campeonatos del Mundo de Moto3 y Moto2.
Con este movimiento, y en contraste con la estrategia previa, que había ligado a Repsol con el equipo Honda HRC de MotoGP durante tres décadas, la marca española sigue apostando por la competición como escenario perfecto para el desarrollo y evaluación de sus productos; pero transmitiendo un mensaje más heterogéneo al trabajar en motos de diferentes cilindradas y marcas (Triumph, Honda, KTM…) para conseguir una comunicación más directa con el cliente final.
De cara a los motoristas, el primer efecto de esta nueva estrategia “Full Potential” de Respol Lubricants se materializa ahora con el lanzamiento de una gama de aceites totalmente renovada.
Repsol Lubricants: gama Extreme, Explore, Urban y Rider.
Technology Lab
La inminente celebración del Gran Premio de MotoGP en Jerez será el escenario de puesta en escena ante el gran público de los nuevos lubricantes Repsol. Aunque también se celebró un acto de presentación a la prensa el Repsol Technology Lab, con la presencia de Clara Velasco (Directora de Lubricantes Repsol), Víctor Velázquez (Responsable de Producto) y José María García (Responsable Lubricantes España), entre otros.
Este centro, situado en la localidad de Móstoles, Madrid, es donde la empresa española cuenta con los recursos humanos y técnicos más avanzados para el desarrollo de sus productos.
En el caso de, por ejemplo, los lubricantes, el proceso comienza en el Laboratorio de Formulación, donde se combinan las materias primas para “crear” el fluido buscado según las características pretendidas y ayudándose en la ingente base de datos de una compañía con tanta experiencia.
Posteriormente, se ensaya la producción de este aceite “prototipo” en las plantas piloto, que vienen a ser refinerías a pequeña escala -hasta 35, hay en el Technology Lab-; y a continuación se testean en el Laboratorio de Motores donde cuentan con bancos de potencia de todo tipo para poner a prueba propulsores de moto, coche, autobuses, camiones y hasta barcos.
De la calle al circuito
La nueva gama Repsol Lubricants contempla cuarto líneas, encabezadas por la Extreme y continuadas por las Explore, Urban y Rider.
El universo Extreme representa la cúspide tecnológica de la marca, formulado con bases 100 % sintéticas y tecnología PAO. Repsol subraya un ciclo de innovación continuo donde la tecnología probada en alta competición se traslada directamente al consumidor final, siendo exactamente el mismo producto que se encuentra en los puntos de venta que el que usan las motos de Moto2 y Moto3.
La evaluación de los datos obtenidos en competición, durante los próximos cinco años, permitirán formular soluciones futuras para los usuarios, cerrando así el círculo de evolución continua.
Por su parte, la línea Explorer -100 % sintético- está diseñada para el segmento touring y trail, priorizando la estabilidad del rendimiento y la protección en trayectos largos y condiciones variables. Está pensado para usuarios de motos exigentes y maduros, que invierten en cuidar su moto, aunque sin aplicar una conducción exclusivamente deportiva, sino más variada.
Para el entorno ciudadano, la gama Urban (semi-sintético) aborda el estrés mecánico de los arranques en frío, el tráfico intermitente y los ciclos de calentamiento intermitentes, incluyendo soluciones específicas para scooters con transmisiones automáticas.
Finalmente, la gama Rider -mineral- se posiciona como la opción de acceso, garantizando fiabilidad y compatibilidad técnica para el mantenimiento cotidiano en motores de pequeña cilindrada.
José María García (Responsable Lubricantes España), Clara Velasco (Directora de Lubricantes Repsol) y Víctor Velázquez (Responsable de Producto)
Imagen clara
Más allá del rendimiento, Repsol ha integrado el concepto “High Tech, High Touch”, buscando una conexión más emocional y cercana con el cliente y el mecánico. Esta evolución se refleja en una nueva identidad visual que combina el azul corporativo con el emblemático naranja de competición.
Además, la compañía refuerza su compromiso con la sostenibilidad mediante el uso de envases fabricados con tecnología Reciclex, que incorporan más de un 50 % de plástico reciclado. Esto, en los envases plásticos, que los habrá de diferentes tamaños, pero tampoco faltarán bidones metálicos de mayor capacidad para facilitar el día a día a los talleres mecánicos.
La transparencia también es un factor clave en esta nueva etapa; Repsol ha optado por un etiquetado honesto que distingue claramente entre aceites totalmente sintéticos y los semi-sintéticos, evitando confusiones comerciales.
Este lanzamiento se completará con la próxima llegada -este mismo 2026- de una línea renovada para motores de dos tiempos, productos de mantenimiento (aceite de horquilla, líquido de frenos) y la gama “care”, dedicada a fluidos de limpieza y abrillantado.
