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Cada verano vuelven los controles de alcohol y drogas en las carreteras y, como ya ha confirmado la DGT, este no será una excepción.
Sin embargo, muchos conductores todavía lo interpretan como una campaña para poner más multas. Pero lo cierto es que el mensaje que se quiere transmitir es otro: que el verdadero peligro no empieza cuando das positivo en un control, sino mucho antes.
Porque, aunque nos cueste creerlo o prefiramos no verlo, sigue siendo uno de los grandes enemigos de la seguridad vial. Según los últimos datos de la DGT, el alcohol estuvo presente en el 28 % de los siniestros mortales registrados en 2024. Una cifra que demuestra que el problema sigue muy lejos de desaparecer.
Y lo más preocupante es que no hace falta haber bebido mucho para empezar a perder facultades. Aun así, seguimos pensando que una copa “no es nada”.
El día 13 arrancó la campaña de controles por alcohol y drogas, la más numerosa hasta la fecha.DGT
La DGT quiere recordar que incluso dentro de los límites legales el alcohol altera la conducción: disminuye la capacidad de reacción, dificulta calcular correctamente la velocidad y las distancias, reduce la coordinación y estrecha el campo de visión, el conocido “efecto túnel”. Sobre una moto, donde cualquier imprevisto exige reflejos inmediatos y equilibrio constante, unas décimas de segundo pueden ser determinantes.
Y hay más datos que desmontan la idea preconcebida del afán recaudatorio. Casi nueve de cada diez positivos se detectan en controles preventivos, es decir, a conductores que no habían cometido ninguna infracción visible antes de ser detenidos.
Es por eso que estos dispositivos no solo sirven para sancionar, sino también para retirar de la circulación a personas que suponen un riesgo para todos.
Estos son los límites legales y sus sanciones pero la única tasa de alcohol segura es dar 0.0Datos de la DGT/Imagen generada con IA
La evidencia científica también respalda un mensaje que la DGT repite cada vez con más contundencia: la única tasa realmente segura es 0,0. El riesgo de sufrir un accidente comienza a aumentar con la mínima ingesta de alcohol, antes de superar los límites legales, y se multiplica a medida que aumenta la concentración de alcohol en sangre.
Con una tasa de 0,5 g/l, el riesgo de colisión ya es aproximadamente el doble; con 0,8 g/l se multiplica por cinco y con 1,5 g/l puede llegar a ser veinte veces mayor.
Al final, la mejor forma de evitar un accidente (además del positivo y la multa) es la más sencilla: si vas a conducir, no bebas. O el ya clásico: si bebes, no conduzcas. No solo para evitar una sanción o la pérdida de puntos, sino porque, sobre todo en moto, la mejor ayuda a la conducción sigue siendo tener la cabeza completamente despejada.
