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El Real Automóvil Club de Catalunya (RACC) ha presentado la 24.ª edición de su prestigioso Mapa de Riesgo en la red viaria, aplicando la rigurosa metodología internacional iRAP (International Road Assessment Programme) a una provincia catalana, Girona.
Por primera vez, el estudio pone un foco pormenorizado en las comarcas de Girona para desgranar la siniestralidad del trienio 2022-2024, analizando 1.216,2 kilómetros de carreteras.
Se trata de un tramo crítico: representa el 50% de la red viaria gerundense, pero canaliza nada menos que el 91% del tráfico y concentra el 83% de los accidentes graves y mortales de la demarcación.
Para los que acumulamos kilómetros en moto, las conclusiones de este informe no solo reafirman dinámicas que sentimos a golpe de gas, sino que aportan datos técnicos incontestables sobre la vulnerabilidad de las dos ruedas en el asfalto del noreste catalán.
Carretera convencional vs. desdoblada
El estudio iRAP mide el riesgo relativo, cruzando la cantidad de accidentes graves y mortales con la intensidad media diaria (IMD) de vehículos que circulan por cada tramo.
La primera gran conclusión técnica confirma la enorme brecha constructiva de nuestras vías: el riesgo de sufrir un percance grave o mortal en una carretera convencional de Girona es 6 veces más alto que en una autovía o autopista desdoblada.
Las marcas viales deben ser más efectivas.Captura
Mientras las vías de alta capacidad absorben grandes flujos de tráfico con un índice de riesgo bajo o muy bajo gracias a la separación de sentidos y la ausencia de intersecciones al mismo nivel, las convencionales (un carril por sentido) concentran la totalidad de los tramos catalogados como de riesgo “alto” o “muy alto”.
El preocupante peso de las dos ruedas
El dato que más nos toca de cerca a los motoristas es demoledor: las motos han estado implicadas en el 41% de los accidentes graves y mortales de la demarcación de Girona durante el trienio analizado.
Casi la mitad de la siniestralidad severa de la provincia afecta a los usuarios de motos y ciclomotores, una cifra desproporcionada si se compara con su cuota real dentro del parque móvil circulante.
Por otro lado, el informe destaca otro dato logístico de peso en las vías de alta capacidad: los camiones y vehículos pesados están implicados en el 55% de los accidentes graves registrados en los tramos de la AP-7 a su paso por Girona, una vía que acusa el fin de los peajes con un aumento notable de la densidad de tráfico pesado en tránsito internacional.
Los tramos negros
El iRAP ha puesto nombres y apellidos a las carreteras que exigen máxima prudencia al manillar. El “punto negro” por excelencia del trienio se localiza en la red secundaria que conecta el interior con la Costa Brava meridional.
El tramo con mayor índice de riesgo es la conexión de las carreteras GI-673 / GI-674, en el tramo comprendido entre Caldes de Malavella y Llagostera. Su diseño convencional, sumado a las intensidades de tráfico y la tipología de sus intersecciones, lo sitúa como la sección más peligrosa de toda la red analizada.
La seguridad de las motos depende directamente de la calidad del asfalto y de las marcas viales presentes.Apa fotoservice
A nivel autonómico, Girona comparte junto a Barcelona y Lleida la tasa más alta de kilómetros con niveles de riesgo “alto” y “muy alto”, alcanzando un 27% de su red convencional bajo este preocupante semáforo rojo viario, en claro contraste con Tarragona, que se sitúa como la demarcación catalana con mejores índices relativos (11%).
Este informe iRAP vuelve a poner sobre la mesa la necesidad urgente de auditorías específicas para motocicletas en carreteras secundarias. Incrementar la inversión en mantenimiento del asfalto, implementar pintura antideslizante y sustituir de forma sistemática los sistemas de contención agresivos por sistemas de protección para motoristas (SPM) en rutas reviradas son asignaturas pendientes para rebajar ese inasumible 41% de siniestralidad sobre dos ruedas.
