La marca japonesa Mitsubishi también fabricaba scooters galácticos dignos de Flash Gordon

La marca japonesa Mitsubishi también fabricaba scooters galácticos dignos de Flash Gordon
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Cuando en Europa la mítica Vespa acababa de nacer, en Japón se comenzó a fabricar este curioso y futurista scooter, que tendría una vida más corta que la leyenda italiana, pero que no deja de ser sorprendente.

El Mitsubishi Silver Pigeon –que significa paloma plateada- es una familia de scooters fabricados en Japón por el fabricante aeronáutico Mitsubishi entre 1947 y 1965, que comenzaría su saga con el utilitario C-10.

Curiosamente, la marca fabricaría este scooter porque Kojiro Maruyama, un ingeniero de General Motors, se llevó a Japón un scooter que había comprado en Estados Unidos. El scooter causó tal sensación en Mitsubishi Heavy Industries que la marca decidió copiarlo y fabricarlo. Así nació el primer scooter de la marca, el C-10, que se produciría en más de 30 versiones diferentes.

El más espectacular de la familia fue el que hoy os mostramos, el C 240 de 1964, un scooter muy curioso, con una parte frontal muy redondeada y una zaga que fuga hacia atrás, con unos laterales abiertos y un piloto trasero ubicado en una especial de cola flotante.

Fue el último de su saga y con una estética única.SM

Su diseño es realmente chocante y diferente, y encaja perfectamente en un comic retro futurista de estilo Flash Gordon. De hecho, sus líneas también recuerdan a los grandes coches americanos de la época.

De plataforma casi plana, con un pequeño túnel central, en la parte superior del escudo frontal tiene un faro circular y los intermitentes en forma de lágrima ubicados en los laterales del escudo, mientras que el piloto trasero ovalado y apaisado tiene los intermitentes integrados en el mismo.

El asiento es monoplaza, pero estaba pensado para añadir un segundo asiento para el pasajero o una parrilla portabultos. Además, en los laterales de la parte trasera incluye unos prácticos ganchos para anclar los pulpos elásticos.

Con este color parece sacado de un comic de ciencia ficción.SM

Su parte ciclo es bastante convencional, aunque la suspensión delantera es de tipo Earles, con un basculante delantero y dos amortiguadores. Las llantas son de 10”, los frenos son de tambor y el motor incluye un basculante monobrazo, en cuyo interior se halla la cadena de transmisión. La suspensión trasera era un amortiguador único anclado en el monobrazo basculante.

El motor era un bicilíndrico en paralelo de ciclo 2T. La imagen es pequeña y de baja calidad, pero es ilustrativa.SM

Pero el motor merece una atención especial, porque es un potente bicilíndrico twin de ciclo 2 tiempos refrigerado por aire de 143 c.c. y 9 CV, totalmente diferente del motor estándar de la época, monocilíndrico y de ciclo 4T. A pesar de que ambos cilindros estaban alimentados con un único carburador, era el más potente de su momento, sin duda.

Para acceder al motor la parte trasera de la carrocería bascula hacia adelante.SM

Además, tenía embrague automático centrífugo y una caja de cambios de 3 velocidades, que se cambiaban como en la Vespa, girando el puño izquierdo. Y tenía un gadget: en la parte inferior de la instrumentación -con un velocímetro analógico- se iluminaba el chivato de la marcha insertada.

En la parte baja del velocímetro analógico Yazaki se halla el indicador de la marcha insertada.SM

Otra curiosidad era que, para facilitar el mantenimiento del motor, toda la parte trasera de la carrocería basculaba hacia adelante, dejando medio scooter desnudo, como si fuese un capó de un coche deportivo. El chasis era un tubular de acero, no una carrocería monocasco de chapa como la Vespa.

El curioso Mitsubishi C 240 fue el último de la familia, ya que a finales de los sesenta en Japón la fiebre por los scooters se apagó y la firma dejó de fabricarlos. Fue el final de la aventura de Mitsubishi en el mundo de las dos ruedas.