Fiesta de sobrealimentación: Carrera de aceleración entre una Triumph, una Suzuki y un Ariel Atom

Velocidad, bromas… que nunca falte un poco de diversión

Una de las maneras de sacar mayor partido a un motor es la sobrealimentación. Hay máquinas que llevan un compresor de serie, y otras a las que se lo incorporan en preparaciones posteriores, pero siempre supone un extra sobre un motor atmosférico. Es el paso previo a un turbo y, también, es menos complicado técnicamente, pero los resultados son impresionantes igualmente.

La muestra es que en esta ocasión estamos hablando de dos motos y un coche, los tres sobrealimentados. Eso sí, las cifras son dispares y, desde luego, no están en el rango que hemos llegado a ver en otras ocasiones, con modelos sobrealimentados cerca de los 400 CV.

Fiesta de sobrealimentación: Carrera de aceleración entre una Triumph, una Suzuki y un Ariel Atom

Aun así las cifras no son despreciables, porque tanto la Triumph Rocket III como el Ariel Atom declaran unos bastante interesantes 320 CV. Mientras, 100 CV por debajo encontramos a la Suzuki GSX1400 por lo que, a priori, en esta fiesta de la sobrealimentación es la menos musculosa y la que menos opciones tendrá. ¿O no?

La sobrealimentación con compresores es más sencilla que con turbos, pero también es eficaz

Como estas bestias sobrealimentadas no se van a conducir solas comparten protagonismo con Rich, de TTS Performance que a su vez es el creador de la mítica SuperBusa de 370 CV de la que hemos hablado otras veces, y Al Fagan uno de sus amigos.

Así que con todo se lanzan por las pistas del aeródromo de Turweston, a ver cuál de las tres máquinas es la más efectiva en una carrera de aceleración. No te vamos a contar quién será el más rápido, pero en esta fiesta de la sobrealimentación hay que tener en cuenta que no todo lo que cuenta es potencia bruta sino cómo se aplica. Y, también, que hay que tener en cuenta la tracción de cada uno de los vehículos, además de su relación peso-potencia.

Con todo, lo que es seguro es que se lo han pasado muy pero que muy bien y que cualquiera se prestaría voluntario para hacer lo mismo en cualquier momento. Eso sí, el Ariel Atom seguro que se disfruta mucho más en un circuito.