
Durante años, QJ Motor ha sido una de esas empresas que marcan el rumbo del sector desde la sombra. Forma parte del grupo Qianjiang, uno de los mayores fabricantes de motos de China, y lleva desarrollando motores y motocicletas desde los años 80. Si has seguido en la última década marcas como Benelli, Keeway y MBP, ya has visto en acción la capacidad industrial de QJ.
La compañía entiende la economía de escala, el uso de plataformas compartidas y cómo convertir una arquitectura base en varios modelos globales. Y la cosa se puso especialmente interesante en 2020, cuando Qianjiang firmó una alianza estratégica con MV Agusta.
El acuerdo se centraba en ampliar la presencia de MV Agusta en China y explorar una colaboración técnica. Aun así, cuando dos fabricantes con identidades muy distintas empiezan a compartir recursos, normalmente algo acaba saliendo de ahí.
La MV Agusta Enduro Veloce fue el resultado final de la colaboración con QJ
Uno de los resultados más claros de aquella etapa fue la MV Agusta Lucky Explorer 5.5. La moto lucía rasgos clásicos de estilo italiano y apostaba fuerte por un diseño de inspiración rally, pero se apoyaba en una arquitectura desarrollada por QJ. Fue un buen ejemplo de hasta qué punto se ha globalizado el desarrollo de motos: diseño italiano pero chasis y parte ciclo asiáticos.
Más tarde, la estrategia de MV Agusta volvió a cambiar cuando Pierer Mobility se convirtió en el accionista de control. Esa transición acabó dando lugar a la MV Agusta Enduro Veloce, equipada con un tricilíndrico de 931 cm3 y planteada como una adventure premium.
A nivel mecánico, se alejaba de la fase de colaboración anterior. Pero visualmente, la postura tipo rally y las proporciones altas propias de una ADV se mantenían. Y ahí es donde la nueva QJ Motor SRT 125 DX cobra interés.
A primera vista, los faros pueden parecerse a los de la Honda Africa Twin
Foto: QJ Motor
A primera vista, parece una moto a escala inspirada en el estilo de la Africa Twin: carenado alto, pantalla erguida, llantas de radios y ese inconfundible conjunto de doble faro. Pero la cosa no va de copiar un modelo concreto. Va de cómo el segmento adventure ha estandarizado ciertas proporciones, y de cómo QJ aplica esa fórmula al escalón más accesible del mercado.
La SRT 125 DX recurre a un motor monocilíndrico de 125 cm3, refrigerado por líquido y con cuatro válvulas, que entrega 15 CV a 9.500 rpm y alrededor de 12,5 Nm de par a 7.500 vueltas. Es, literalmente, el límite legal para los conductores del carné A1 en Europa. La potencia se transmite mediante un cambio de seis velocidades.
Un pequeño motor de 125 cc hace que esta máquina sea accesible para quienes se inician en la conducción
Foto: QJ Motor
La parte ciclo deja claro que la propuesta va en serio. Utiliza un chasis multitubular de acero tipo cuna, una horquilla invertida y un amortiguador trasero regulable en precarga. La distancia libre al suelo se sitúa en torno a 226 mm. La altura del asiento es de aproximadamente 861 mm, elevada para una 125, pero es justo lo que le da esa silueta rally tan marcada. Con el depósito lleno, el peso ronda los 129 kg, una cifra que ayuda a mantenerla manejable fuera del asfalto.
La frenada corre a cargo de un disco delantero de 300 mm con pinza de dos pistones y un disco trasero de 221 mm, ambos con ABS. También incluye iluminación LED, pantalla alta, paramanos, portabultos trasero, doble toma USB y una pantalla TFT de 5 pulgadas con conectividad.
Foto: QJ Motor
La SRT 125 DX muestra cómo la experiencia de desarrollo compartido y la escala industrial acaban filtrándose hasta los segmentos más pequeños. De momento, no hay precio para el mercado español, pero seguro que será muy ajustado.
