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Darren Abey quedó prendado del motociclismo de velocidad cuando con 18 años se acercó por primera vez a Donnington Park para ver un gran premio del campeonato del mundo de MotoGP (por aquel entonces, claro, 500cc). Luego flipó todavía más cuando visitó las cunetas del TT de la Isla de Man, la prueba más demencial de la disciplina en la que unos pocos valientes arriesgan cada año su vida. Esta pasión, en apariencia, poca relación podía guardar con su trabajo de toda la vida en una funeraria… ¡pero no!
Este británico quiso mezclar sus dos mundos en uno solo en aras de lograr la despedida más original para cualquier motero empedernido, y en apariencia lo logró. ¿Cómo? Creando el primer sidecar fúnebre jamás conocido, y no uno cualquiera. Su brutal creación está impulsada por una Superbike que llegó a participar en el TT, toda una Suzuki GSX-R1000 K4, modelo de 998cc de cuatro tiempos capaz de desarrollar 143 caballos y alcanzar velocidades puntas de 280 km/h.
Aunque parece una idea sencilla de ejecutar, lo cierto es que Abey tuvo que trabajar largo y tendido en su creación para convertirla en una solución fiable y funcional para sus clientes, más de 100 horas y 35.000 euros invertidos en crear el sidecar fúnebres de carreras perfecto. Finalizado en 2022, ya ha realizado decenas de servicios para grandes moteros y motoristas fallecidos desde entonces.
“Poder llevar a alguien en su última salida en moto y hacer sus deseos realidad para celebrar su vida hace que el día sea un poco más fácil. Cuando la familia y los seres queridos saben que le encantaría tanto y que puedes hacer su deseo realidad, hace que todo ello valga la pena”, reflexiona Abey en sus redes sociales.
Para dar con el diseño perfecto, este director de funerales británico tuvo que aligerar bastante el peso del sidecar, que llegó a ensamblar tres veces hasta dar con la solución estable y definitiva. En sus pruebas antes de estrenarlo, llegó a poner el vehículo fúnebre a unos 200 km/h. Si la máquina original pesaba 166 kilos, ahora debe arrastrar unos 80 adicionales sin contar el cadáver a transportar. El sidecar, por cierto, incluye guiños al circuito del TT y homenajes a Joey Dunlop, Mike Hailwood y Barry Sheene, todos ellos leyendas de la modalidad.
Abey, por cierto, no es nuevo en esto de los funerales personalizados con vehículos especiales. Tiene otros coches fúnebres únicos, como un mítico Reliant de tres ruedas tipo Del Boy y una carroza estilada para parecerse a un Fórmula 1 que es propulsada por un motor de la Kawasaki ZZR1400. Sin duda, una solución original como pocas se han visto en esta industria, y quizás solo apta para tipos y familias muy especiales…
