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Desde hace años parece que el motor eléctrico es la opción preferida para los vehículos como alternativa al motor de combustión. Especialmente los fabricantes de automóviles —y los gobiernos— parecen apostar definitivamente por este tipo de propulsión, algo que, por contra, no termina de encajar en el mundo de las motos, excepto en el segmento de los scooters.
Pero podría existir una solución que fuese del agrado de todo el mundo, una solución muy limpia, y con un motor de combustión… de seis tiempos.
Efectivamente, este es el fruto de más de 18 años de estudios realizados por el ingeniero indio Shailendra Singh Kaur. Kaur transformó un motor de moto de 100 cc y cuatro tiempos en otro de seis. ¿Seis? Sí: este motor suma dos más a los habituales cuatro (admisión-compresión-explosión-escape); concretamente, añade una fase de admisión de aire y una fase final de extracción de aire.
De hecho, Kaur ha usado dos tecnologías desarrolladas en la India y las ha unido: el sistema NIYKADO y el proyecto Velozeta.
El primero usa el aire fresco suministrado en la admisión; este se utiliza para limpiar la cámara de combustión de gases residuales y enfriar el cilindro, mejorando la combustión del siguiente ciclo.
Por otro lado, Kaur también utiliza los estudios del proyecto Velozeta, creado por un equipo de estudiantes de Trivandrum, que inyecta aire fresco durante la fase de escape. La expansión de este aire gracias al calor residual empuja el pistón más lejos, reduciendo el consumo en un 40%.
Shailendra Singh Kaur utiliza las dos fases extra para quemar las partículas de combustible restantes y reutilizar el calor que normalmente se disiparía, logrando una combustión casi perfecta.
A un nivel mucho más sofisticado, Porsche también ha estudiado un motor con un ciclo de seis tiempos.
Consumo ínfimo
Gracias a estos dos tiempos extra, se aprovecha mucho más el combustible usado en cada explosión, reduciendo drásticamente el consumo. Kaur ha registrado 176 km por litro (0,57 l/100 km), pero puede llegar a los 200 km por litro (0,5 l/100 km).
El otro aspecto positivo es que las emisiones de gases son casi inexistentes, al optimizar la combustión y quemar los gases de escape.
El único ‘pero’ es que su rendimiento es menor que el de un motor de 4T, con una potencia desciende alrededor de un 30 % con respecto a este.
