De un día para otro y sin previo aviso, el que se definía como “mayor minorista de motos usadas de Europa” ha cerrado sus puertas y se encuentra en lo que sería algo como “administración concursal”. Todo desde este pasado lunes, cuando la cadena de motos usadas británica Superbike Factory echó el cierre.
Una situación peculiar que nos recuerda lo frágil del mercado, y como todo se puede estropear rápidamente cuando se gestiona un gigante y se cometen errores empresariales o surgen imprevistos. Aunque la situación en este caso, del que fue el más grande acaparador de Europa de motos usadas, es más un problema financiero.
Y es que, tal como revelan las últimas cuentas disponibles, correspondientes al periodo de 2024, la compañía consiguió vender 15.036 motos, un crecimiento importante con respecto a 2023 cuando esa cifra se situó en 13.588 unidades. Visto desde fuera la sensación es que había un crecimiento importante y todo estaba funcionando.
Pero la realidad es más compleja y es que esas ventas supusieron un total aproximado de unos 83 millones de libras (unos 97 de euros), mientras que en 2023 esos ingresos fueron cercanos a los 82. Es decir, vender más de 1.500 motos extra solamente supuso un incremento de ingresos de 1 millón de libras.
La empresa presumía de tener el mayor stock de Europa
Aun así, el problema de Superbike Factory parece que no estaba tanto en sus ventas sino en las pérdidas que acumulaba, y que en 2023 fueron de 6,8 millones de libras para pasar a los 18,28 millones en 2024. Es decir, a pesar de aumentar ventas a la par aumentaba y notablemente, el dinero que perdían.
Copaban el mercado, pero los números no acompañaban ¿Por qué?
Esto ha sido posible porque, detrás de esta firma, estaba una empresa de capital privado que le proporcionaba apoyo financiero para crecer con inversiones en nuevas instalaciones y, también, para hacer frente a la pérdida operativa. Las causas que han generado que una empresa, que nació en 2010 y fue creciendo y creciendo durante años de manera paulatina antes de “explotar”, no están especificadas.
Lo que sí parece seguro es que, tal como recogía su informe de 2024 y que comparten los compañeros de Ride Apart, eran conscientes que un riesgo clave era contar con proveedores de financiación para ofrecer los servicios a los clientes. Y parece que por ahí puede venir el problema real. Desde hace un tiempo en Reino Unido es obligatorio que se diga cuánta comisión se lleva el concesionario por gestionar la financiación.
Eso abre la puesta a una mera especulación de que, quizás, el negocio estuviera basado en gran parte en la financiación de los vehículos, tal como pasa actualmente en el mercado automotriz donde la venta de préstamos suponen un ingreso importante para las tiendas y concesiones.
¿Habrá más casos similares? No es algo que se pueda descartar
Al final, gestionar una empresa siempre resulta complicado, pero cuando se juega con márgenes estrechos para ser competitivos y aplastar a la competencia y el negocio se sostiene con la mínima, un cambio por mínimo que parezca, puede dar al traste con todo.
¿Está detrás el interés de los grupos inversores de este colapso y del incremento imparable de precios en los modelos de segunda mano? Esa respuesta da para un análisis más extenso, pero solamente tienes que echar un vistazo alrededor en el mercado de VO ,ya sea de motos o de coches, para sacar tus propias conclusiones.
