![]()
Tres amigos, un pequeño puesto de limonada y un Piaggio Ciao como objetivo. Así empezó la aventura de tres chavales de Pradamano, en la provincia italiana de Udine, que decidieron reunir por su cuenta el dinero necesario para comprarse el ciclomotor. Para conseguirlo, en lugar de suplicar incansablemente a sus padres, montaron un puesto para vender limonada, café, agua y dulces.
Los tres habían decidido que, si querían su ciclomotor, tendrían que ganárselo ellos mismos. Así que prepararon su puesto, lo bautizaron «Ai tre amici» y comenzaron a ofrecer sus productos a quienes pasaban por allí. Cada comprador daba la voluntad y con eso ayudaban a engordar una pequeña caja destinada a cumplir su deseo.
El Piaggio Ciao se fabricó entre 1967 y 2006.PIAGGIO
Pero los problemas no tardaron en llegar. Tras la denuncia de un vecino, por vender alimentos de forma ilegal, la Policía Local se trasladó hasta el puesto para comprobar la situación y tuvieron que desmontarlo. No hubo multa ni sanción, se trató de una intervención preventiva e informativa, pero para los tres amigos aquello significó decir adiós a su sueño, al menos por el momento.
De la limonada a una oleada solidaria
”
style=”color: #c9c8cd; font-family: Arial, sans-serif; font-size:
14px; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 17px; text-decoration: none;”
target=”_blank”>
Lo que sus protagonistas todavía no sabían era que aquel contratiempo iba a cambiar por completo el final de su historia. La noticia corrió como la pólvora en redes social y despertando la simpatía de un gran público, así como la indignación (per cerrarles el chiringuito). Todo ese movimiento provocó una cadena de solidaridad que hizo que el sueño de los tres chicos se cumpliese mucho antes de lo esperado.
La primera sorpresa llegó de la mano del Moto Club Morena de Udine, que decidió regalarles dos Piaggio Ciao. Después entró en escena el Ciao Club Italia, que impulsó una recogida de fondos para conseguir el tercero. Y así, los tres amigos pasaron de intentar reunir dinero para comprar un único ciclomotor a tener uno para cada uno.
Las familias de los chicos, encantadas, han aceptado los tres regalos y preparan una celebración para agradecer la ayuda recibida. Los jóvenes también han recibido una invitación del presidente de Friuli-Venezia Giulia, Massimiliano Fedriga, que quiere conocerles y escuchar de primera mano cómo empezó todo.
