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Hay motos que una vez preparadas se convierten en modelos que cuesta reconocer, aunque en ocasiones con solo un cambio de “carrocería” y pintura es suficiente, como ocurre con esta especial Honda VFR750F transformada.
El taller australiano Purpose Built Moto (PBM), del que ya hemos hablado en otras ocasiones, decidió adentrarse en 2020 en un terreno inexplorado para ellos: las motos deportivas carenadas de los años 90. El resultado fue esta espectacular reinterpretación de una Honda VFR750F de 1994.
La VFR750F es una conocida sport turismo muy apreciada por su motor V4 con cascada de engranajes, la segunda VF con el motor de nueva generación que marcaría el inicio de la mítica saga VFR.
Para esta preparación, en PBM despojaron a la VFR de todas sus fibras, para convertirla en una moto retro futurista muy especial, tan diferente, que difícilmente adivinarías su procedencia.
Es realmente retro funk.Purpose Built Moto
Se conservó su robusto chasis doble viga de aluminio, así como el macizo basculante monobrazo Pro-Arm, al igual que la llanta delantera de aleación, las suspensiones y el sistema de frenado originales. Pero la llanta trasera de 5 brazos se cambió por una de 8 brazos del modelo de la VFR de la anterior generación, de 1991.
En la parte posterior se fabricó un subchasis de aluminio a medida que soporta un colín de fibra de vidrio de la firma Airtech. Para el semicarenado PBM diseñó una araña de acero inoxidable desmontable con solo dos tornillos, que no solo sustenta la cúpula, sino que también aloja una instrumentación digital Daytona de doble esfera dispuesta verticalmente y dos faros circulares Full LED.
El motor V4 es voluminoso.Purpose Built Moto
El gran reto artesanal llegó con las tapas laterales. PBM esculpió bloques de espuma directamente sobre la moto para modelarlas piezas con un característico relieve en forma de lágrima.
Más racing
El motor V4 a 90° de 749 c.c., famoso por su fiabilidad a prueba de bombas y su melodía única, recibió colectores de competición de alto rendimiento que desembocan en una pareja de silenciadores Torpedo de 38 mm instalados a media altura en el lateral derecho, fijados mediante un curioso soporte en “X” artesano.
La instrumentación es original y minimalista.Purpose Built Moto
Tras una puesta a punto en el banco de potencia, la moto entregó 86 CV a la rueda, una cifra más que respetable para divertirse en circuito o por carretera. Además, el peso en orden de marcha se redujo drásticamente hasta detener la báscula en unos competitivos 175 kg, convirtiéndola en un juguete extremadamente ágil en comparación con el modelo original.
En el puesto de mando, la ergonomía pasó a ser la de una deportiva con unos semimanillares Tarozzi, bombas y pinzas de freno Nissin restauradas mediante chorreado de arena (dejando el aluminio visto con una textura limpia y cepillada), y piñas de tres botones estilo MotoGP de PBM.
No cabe duda de que no pasarás desapercibido.Purpose Built Moto
Bajo el colín se esconde la instalación eléctrica comandada por una centralita Black Box, y como piloto trasero se añadieron dos pequeños grupos LED Orbit enrasados en el colín.
Estética puramente ochentera
Para rematar el conjunto, PBM huyó de los colores sobrios y apostó por una paleta cromática descaradamente ochentera y muy atrevida. El color principal es un púrpura metalizado vibrante, combinado con franjas en gris cañón metalizado y detalles en plata brillante, todo ello rematado por un kit de vinilos gráficos ultrafinos bajo el barniz transparente. Muy kitsch.
La posición y ancaje de los silenciosos de escape sorprende.Purpose Built Moto
El asiento monoplaza, dividido en dos piezas (cojín y apoyo lumbar), fue tapizado por Timeless Autotrim en cuero perforado con costuras contrastadas en hilo púrpura y plata.
Es una preparación diferente que me recuerda a las Dunstall, Nico Bakker y Seeley de los 80.Purpose Built Moto
Siendo sinceros, hay preparaciones que sobrepasan al modelo original, pero en este caso la Honda VFR750F de serie nos parece mucho mejor que esta preparación space funk que data del año 2020, aunque para gustos, colores.
