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Ya es un hecho comprobado, hay talleres que extorsionan a los propietarios de un determinado tipo de motos porque ya no les interesan, y los sufridos usuarios pagamos el pato.
No es ninguna invención, ni es algo que se haya visto en redes o que me haya explicado el cuñado sobre un conocido. No. Esto es fruto de una experiencia personal, de una mala experiencia, y es algo que no debería de suceder y que, seguramente, puede ser motivo de denuncia.
Imagina que compras una moto o scooter en un concesionario. Debido a circunstancias especiales, para conservar la garantía -en este caso de un scooter- debes acudir, obligatoriamente, a este concesionario.
A los tres meses pasas la primera revisión obligatoria, que ya sabemos que no es gratuita, pero la sorpresa es mayúscula cuando vas a retirar el scooter del taller.
La “dolorosa” muestra un importe de 90 euros por una hora de trabajo (75 euros más 21% de IVA), una hora en la que simplemente realizan una revisión visual y táctil del scooter, ya que no tienen un comprobador de firmware, o sea, que ni siquiera se enchufan al scooter.
Los talleres de motos más caros, siempre hablando de marcas que no son premium, cobran unos 55 euros (más IVA) por hora de trabajo, por lo que cobrar 75 euros la hora por revisar un scooter es un 40% más caro, sin recibir nada extra a cambio.
El precio de la hora de taller es de 75 euros más IVA.
Propias
Además, hay que contar que para revisar todos estos puntos no es necesaria ni una hora de trabajo… Y es que estamos hablando de un scooter eléctrico Ray 7.7, sin filtros de aire, sin aceite en el cárter, sin líquido refrigerante, sin bomba de agua, sin variador…
Al preguntar el porqué de este precio tan elevado, la respuesta es de enmarcar: “porque no nos interesa hacer más revisiones de este tipo de vehículos eléctricos. Ya no vendemos motos eléctricas ni scooters eléctricos”.
Consultado con otra persona del concesionario, la respuesta es igualmente sorprendente: “como los scooters eléctricos vienen muy poco por el taller, les cobramos más cara la revisión”.
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Podemos llegar a entender que el vehículo eléctrico necesita menos mantenimiento -esto ya pasó en 1990 con el primer coche eléctrico de General Motors, el EV1- y que no se le da trabajo a los talleres, pero esto…
¿Significa esto que estamos ante un nuevo tipo de extorsión? Lo que te ahorras en consumo y mantenimiento con un scooter eléctrico, lo pagas “por la cara” al taller… Ni es justo ni ético ni, seguramente, legal. ¿Y así vamos a promocionar la movilidad eléctrica en nuestro país?
