Cuando hablamos de motos militares, la imagen que suele venir a la cabeza es la de una trail con motor de combustión, tanque de gasolina voluminoso y un rugido que se escucha a kilómetros. La MUL.E rompe con ese estereotipo de raíz.
Es eléctrica, es de tracción total y ha sido diseñada específicamente a petición del ejército ucraniano para operar en un conflicto de alta intensidad, donde el silencio, la baja firma térmica y la capacidad de moverse por terrenos imposibles marcan la diferencia entre cumplir la misión y no volver de ella.
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Según ha confirmado el Ministerio de Defensa de Ucrania, la moto ha sido desarrollada por una empresa ucraniana especializada en productos de uso militar, y ya ha superado las pruebas de campo necesarias para ser codificada y autorizada para uso operativo en las Fuerzas Armadas. Su misión: transportar personal armado, carga ligera y heridos, tanto en carreteras de cualquier firme como fuera de pista.
Qué hace única a la MUL.E
Lo que distingue a esta moto de cualquier otra motocicleta militar con motor de combustión que hayamos visto hasta ahora es su arquitectura técnica. El Ministerio de Defensa ucraniano destaca varios puntos clave:
Tracción total 2×2 con dos motores eléctricos independientes, lo que además de mejorar la tracción en terrenos difíciles, aporta redundancia: si uno de los motores falla o resulta dañado, la moto puede seguir operando con el otro.
Baja visibilidad y funcionamiento silencioso, algo crítico en misiones de reconocimiento o infiltración donde el ruido de un motor de combustión delataría la posición.
Despliegue y repliegue rápidos, pensados para operaciones donde cada segundo cuenta.
Alto rango operativo y elevada velocidad punta, sin renunciar a la autonomía necesaria para misiones prolongadas.
Alta resistencia a minas gracias a su bajísima presión sobre el terreno, comparable a la de un infante a pie, lo que evita activar buena parte de las minas diseñadas para detectar el peso de vehículos y blindados.
La moto puede además remolcar un tráiler cargado, ampliando su utilidad logística más allá del transporte de personal.
Generador sobre dos ruedas: la clave de su autonomía
Aquí es donde la MUL.E se desmarca de cualquier otra moto eléctrica, militar o civil. Una carga completa de sus baterías ofrece una autonomía cercana a los 100 km, una cifra respetable pero limitada si hablamos de operaciones prolongadas lejos de cualquier punto de suministro eléctrico.
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La solución que han encontrado los ingenieros ucranianos es tan simple como ingeniosa: un generador de gasolina adicional, montado sobre el propio chasis de la moto, que recarga las baterías estándar sobre la marcha. Y lo más interesante es que este generador es extraíble, lo que le da una segunda vida útil una vez desmontado de la moto:
Puede usarse para cargar baterías de teléfonos, equipos de comunicación y drones FPV, herramientas absolutamente vitales en el frente actual.
Puede suministrar electricidad a una unidad completa desplegada sobre el terreno.
Es decir, la MUL.E no es solo un vehículo de transporte: es también una fuente de energía portátil para el resto de la unidad, algo que ningún vehículo militar convencional ofrece de serie.
Sus neumáticos anchos de uso todoterreno, combinados con la tracción total, le permiten moverse sobre terrenos embarrados, arena, nieve profunda y zonas pantanosas sin perder motricidad, algo que cualquier motero que haya probado una trail off-road entenderá perfectamente: no basta con tener potencia, hay que saber transmitirla al suelo cuando este no coopera.
1.500 motos para reforzar la movilidad del ejército ucraniano
La codificación de la MUL.E llega en un contexto de apuesta clara por la motocicleta como herramienta táctica. Junto a las pickups, las motos siguen siendo de los vehículos más demandados en el frente por su capacidad de ofrecer movilidad rápida allí donde la logística es complicada, no hay carreteras o se opera en grupos reducidos.
En 2026, la Agencia de Contratación de Defensa (DOT) firmó contratos para el suministro de 1.500 motocicletas a las Fuerzas Armadas de Ucrania, triplicando la cifra del año anterior. La competencia entre seis licitadores permitió además rebajar el precio final, con un ahorro cercano a los 12 millones de grivnas para las arcas del Estado.
La movilidad en el frente tiene una relación directa con la rapidez para ejecutar tareas de combate y, en última instancia, con la supervivencia de los soldados. Que un vehículo de dos ruedas, eléctrico y silencioso, capaz además de generar electricidad para el resto de la unidad, pase a formar parte de ese arsenal, da una idea de hacia dónde evoluciona la guerra moderna: menos ruido, menos firma térmica y más autonomía energética sobre el terreno.
