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Rodar en moto seguro no es solamente conducir bien, sino que es, principalmente, equiparte de cabeza a pies con el mejor equipamiento posible, y ajustado a tu talla.
La seguridad sobre dos ruedas pasa por disponer de un buen equipamiento que se ajuste a nuestras necesidades. Para circular por ciudad no necesitas un traje de cuero ni unas botas pensadas para circuito. Todo el equipamiento que lleves debe ser siempre relativo al uso que se le va a dar. Un casco integral, unos guantes de cuero, una chaqueta con protecciones y calzado cerrado. Esto es lo mínimo imprescindible. Evidentemente todas las prendas deben ser de tu talla.
Al igual que no llevas unos pantalones dos tallas más grandes de lo que deberías -o dos más pequeñas, si puedes-, el casco debe ajustar como un guante. Ni debe de ser más grande ni más pequeño de lo que toca.
Y es que si el casco no ajusta bien no puede cumplir bien su función protectora. Según la OMS, el uso correcto de un casco de seguridad ayuda a reducir hasta en un 70% el riesgo de lesiones cerebrales graves.
El casco no debe de apretar ni tampoco debe de bailar en la cabeza. Si baila no protegerá bien –puede llegar a salirse- y, además, dificultará nuestra visión si cambia de posición, llegando a ser el que provoque incluso un accidente.
El casco no debe de bailar de delante a atrás en nuestra cabeza, no debe “descabalgarse”.
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Y si el casco aprieta generará dolores de cabeza que nos impedirán estar atentos a la conducción y a la carretera. Podría incluso llegar a provocar alguna lesión si aprieta demasiado, así que ya sabes, ni suelto ni apretado.
En cuanto a los tipos de cascos que puedes hallar en el mercado son varios: integral, integral modular o abatible, de tipo jet o integral de off road/adventure. Nosotros siempre recomendamos que sea integral o integral abatible, incluso para circular por ciudad.
Queda por realizar un penúltimo apunte antes de pasar a saber cómo elegir la talla correcta: el casco que compres debe estar siempre homologado. Es la única manera de que te garanticen que el casco no se va a romper a la mínima caída y que te va a ofrecer las máximas garantías de seguridad. La última normativa de seguridad vigente es la ECE 22.06. Exige esta homologación. Puedes saber si está homologado comprobando la etiqueta interna de tela cosida en el interior del casco.
Una vez escogido el casco homologado ya podemos acudir a un comercio especializado para hallar el que más se ajuste a nuestras necesidades -y a nuestro bolsillo-. Y ahora toca probárselo.
El casco ni debe apretar ni debe ir suelto.
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Si no sabes qué talla de casco usar, comienza por un casco de talla M, la intermedia, y a partir de ahí ya te pruebas un casco más grande o uno más pequeño.
Y a partir de aquí estos son los trucos que Motocard nos ofrece para saber exactamente si nuestro casco se ajusta correctamente a nuestra cabeza, y es que cada cabeza es un mundo.
Si el casco baila al mover la cabeza o se desliza de adelante hacia atrás, necesitaremos una talla menos. O sea que de la talla M pasas a la S, o de la L a la M; bajas una talla.
Otro punto que nos indica que el casco es más grande de lo que necesitamos es si nos cabe el pulgar en la sien. Si entra sin problema es que necesitaremos una talla menos. De nuevo, sea la talla que te hayas probado, una menos.
Por último, si el casco nos aprieta mucho en la zona de la frente, estamos ante el caso contrario, necesitaremos una talla más para garantizar comodidad y evitar molestias.
Hay que escoger un buen casco, homologado y de la talla correcta.
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Si resulta que aún y así vemos que el casco no acaba de ajustar correctamente, a pesar de que en la zona de las sienes ni aprieta ni baila, pero que la cara queda “suelta” o demasiado prieta, hay otra opción extra.
Tanto si te aprieta como si te notas suelto en la zona de las mejillas, también tienes la opción de cambiar de carrilleras. Son las dos piezas de espumado forrado que se sitúan en los laterales internos de la mentonera y que nos ajusta el casco a las mejillas.
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Normalmente las marcas de cascos te ofrecen dos medidas de carrilleras, más o menos gruesas, para acabar de ajustar el casco a nuestra cabeza.
Una vez lo tengas a punto, ya tiene una parte de tu equipamiento perfectamente ajustada a tu cuerpo, listo para cuidar de ti. El casco es vital en moto. Si ya lo tienes solucionado, ahora toca comprarte unos guantes y una chaqueta, pero eso es otro tema…
