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No hace mucho que Marc Márquez rompió por fin su maleficio en el Red Bull Ring de Austria, circuito donde había caído siempre víctima del poderío de las Ducati rojas. “Ahora soy yo el que llevo la moto rojo”, sonreía el piloto de Cervera, desde este curso piloto oficial de la fábrica italiana que marca el paso en MotoGP, tras su primera victoria en un GP de Austria hace un par de semanas. Precisamente ahora que estrenó su casillero en el trazado de Spielberg, la última máquina que le derrotó en un cara a cara dramático en el mismo circuito sale a subasta. Hablamos de una auténtica joya de los boloñeses, la evolución previa (y necesaria) a la magnífica racha de cinco campeonatos del mundo de constructores que encadenan en la élite del motociclismo, a las puertas ya del sexto gracias al demoledor curso del 93.
La primera Ducati Desmosedici GP19 que usó el italiano Andrea Dovizioso a lo largo de la temporada 2019, la misma máquina que ganó el GP de Qatar y el GP de Austria de esa campaña y terminó en segunda plaza el campeonato del mundo por detrás de la RC213V de Honda comandada por el ocho veces campeón del mundo, buscará nuevo dueño el próximo mes de noviembre en la subasta de Iconic Auctioneers en el NEC de Birmingham. Como cabía esperar, el precio está al alcance de los coleccionistas más privilegiados… entre 600.000 y 800.000 euros estiman los tasadores especializados de la casa de subastas.
La venta de esta icónica máquina de Ducati cuenta con un motor de 1.000cc de levas dobles en V4 con caja de cambios seamless y todas las especificaciones de fábrica para competir en MotoGP. La moto es plenamente funcional y se encuentra en perfecto estado de conservación, lista para volver a los circuitos. Aunque habrá que tomárselo con calma con un monstruo capaz de alcanzar los 350 kilómetros por hora, con una potencia superior a los 250 caballos.
El vendedor compró directamente a la fábrica italiana la montura, y la moto viene con un certificado de autenticidad firmado por Paolo Ciabatti, por aquel entonces director deportivo de Ducati Corse. El carenado viene vestido con la publicidad controvertida de Mission Winnow, prohibida en muchos circuitos mundialistas al ser una marca afiliada a la tabacalera Phillip Morris.
Para que el modesto comprador no pueda quejarse de nada, la GP19 viene acompañada de la electrónica original de fábrica y el arrancador oficial de los italianos. Vamos, lo más cerca de contar con toda la experiencia de MotoGP en casa. Una barbaridad y una delicatessen para los coleccionistas más finos…
La venta de esta joya que incomodó más que nadie a la mejor versión de Marc Márquez en 2019 ilustra la tendencia de revalorización de las motos clásicas y de competición icónicas, que no dejan de romper récords en las sucesivas subastas que se organización alrededor del mundo. Esta unidad de Ducati apunta a poder competir por llevarse algún tope de venta, así que estaremos atentos a ver hasta cuándo sube su precio estos días.
