El nuevo “cacharro” de Travis Pastrana es un buggie con 2 motoresHayabusa y 380 CV y sí, mola tanto como parece

El nuevo “cacharro” de Travis Pastrana es un buggie con motor Hayabusa de 380 CV y sí, mola tanto como parece
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El límite entre genialidad y locura es una línea difuminada en la que, Travis Pastrana, suele moverse. Lo lleva haciendo, de hecho, toda su vida y parece que por mucho que pasen los años, no está dispuesto a dejarlo correr. Eso sí, cada vez vemos más al bueno de Travis sobre cuatro ruedas en lugar de dos, pero que eso no te engañe porque el “cacharro” que nos presenta hoy tiene miga.

Se trata de un pequeño buggie pick-up. Hasta ahí no hay nada fuera de lo común, más allá de lo cómico que puede resultar ver este tipo de coches. Pero la cosa se pone interesante cuando uno se entera de que no tiene uno sino dos motores de Suzuki Hayabusa para que se mueva… ¡y vaya si se mueve!

Dos motores de Hayabusa y unos 380 CV de pura diversión

En realidad este nuevo cochecito de Pastrana no es una improvisación o una creación sin más. En realidad, este tipo de coches que en cierto modo pasan a tener un V8 (artesanal y sin unir los dos bloques) se emplean en carreras sobre hierba en circuitos cortos en Reino Unido. Imagina esa potencia que se acerca, si no los supera, a los 380 CV sin mucha tracción: muchas manos, mucha adrenalina y mucha diversión.

El nuevo cochecito de Travis derrapa y hace caballitos ¡a la vez!

Y justo de todo eso tiene Travis Pastrana que, además, ha decidido usar su nuevo juguete sobre asfalto. Así que, toda esa potencia con toda la adherencia posible termina dando como resultado una bestia que despega las ruedas delanteras del suelo para hacer caballitos.

No sabemos exactamente el peso total de esta mini pick-up ,pero sí sabemos que pesa “casi nada” y justo esa combinación peso-potencia es la que hace que el trasto no solamente se levante sino que sea perfecto para hacer derrapes e, incluso, las dos cosas a la vez.

No se puede negar que tiene pinta de ser tremendamente divertido y también exigente, pero no hay que pasar por alto que también tiene pinta de ser peligroso, algo que a Pastrana no parece importarle. Claro, comparado con el resto de cosas peligrosas que ha hecho, como tirarse de una avioneta sin paracaídas para ponérselo en el aire o su «truco final» con el back-front flip, esto debe ser para él tan peligroso como nos resulta al resto quitarle la tapa al yogurt.