SAB fabrica el refugio antirrobo definitivo para motos que duermen en la calle

Refugio antirrobo SAB Motorcycle Storage Ltd

El robo de motocicletas sigue siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza para miles de motoristas europeos, especialmente para quienes aparcan a diario en la calle. En ese contexto vuelve a escena SAB Motorcycle Storage Ltd, también conocida comercialmente como Secure A Bike, una firma británica con sede en Stafford que acaba de relanzar su actividad tras un cambio de propiedad y una breve etapa de transición.

La empresa está especializada en la fabricación de refugios metálicos de alta seguridad para motos, pensados para su instalación en exteriores. Se trata de estructuras cerradas, robustas y fijas al suelo, diseñadas específicamente para usuarios que no disponen de garaje privado, pero buscan una protección muy superior a la de un simple candado o cadena.

Así es el refugio antirrobo de SAB

Actualmente, la empresa produce 2 tamaños distintos de unidades de refugio, ambas construidas a partir de paneles de acero rectos de 2 mm de espesor con acabado en pintura en polvo. En el interior, la rueda delantera de la moto se encaja en un carro fabricado en acero de 2,5 mm, que puede asegurarse mediante candado o cadena y permite desplazar la moto dentro del refugio.

Cada unidad se ensambla siguiendo la orientación elegida por el cliente y el tiempo medio de montaje ronda los 90 minutos. Las puertas cuentan con bisagras internas reforzadas, un detalle clave para dificultar cualquier intento de forzado desde el exterior.

Como os hemos comentado, la gama se divide en 2 versiones. La más compacta, denominada Racer, está pensada para motos deportivas y modelos de menor tamaño. Su precio es de unas 3.270 euros y sus dimensiones interiores son 940 mm de ancho, 1.375 mm de alto y 2.400 mm de largo.

La versión Heritage, más grande, alcanza un precio aproximado de 3.450 euros y está orientada a motos de turismo, naked de grandes o incluso cruiser, con unas medidas internas de 1.040 mm de ancho, 1.642 mm de alto y 2.800 mm de largo.

Según explicó Mike Owens, uno de los actuales directores de la empresa, SAB mantiene habitualmente un stock de 10 unidades de cada modelo. Una vez agotadas, el plazo de entrega se sitúa en torno a las 3 semanas desde el inicio de la fabricación. Owens tomó las riendas del negocio hace aproximadamente un año y medio junto a su socio Sean Wallett, apoyándose en la experiencia acumulada por el anterior propietario, Derek Hughes.

La producción de los refugios corre ahora a cargo de KMF Group, un fabricante industrial con sede en Newcastle, lo que permite mantener la fabricación íntegramente en UK. Owens reconoce que no se trata de un negocio pensado para grandes volúmenes ni márgenes espectaculares. De hecho, el relanzamiento responde más a una cuestión de convicción personal y confianza en el producto. Asegura que uno de sus compromisos al adquirir la empresa fue no dejar que el proyecto desapareciera.

De cara al futuro, SAB ya contempla la integración de sistemas de seguridad más avanzados, como cámaras y alarmas, para convertir sus refugios en soluciones aún más completas frente al robo.

Aunque no son una opción demasiado económica, este tipo de estructuras ofrecen una alternativa muy seria y fiable frente al garaje tradicional, especialmente para motoristas urbanos con espacio limitado. Su planteamiento robusto, la fabricación metálica y las buenas valoraciones de los modelos anteriores sugieren que están pensadas para durar muchos años a la intemperie. Eso sin duda.