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No es el momento de las motos eléctricas, o por lo menos todavía no lo es. Norton lo ha visto claro y se ha rendido a la evidencia, descartando, o por lo menos dejando aparcado, su Project ZEN, la que debía ser una moto deportiva eléctrica de altas prestaciones.
El mercado de la moto no parece preparado todavía para las grandes motos eléctricas, y proyectos como los de la canadiense Damon Motorcycles, que pretendía producir potentes y sofisticadas motos eléctricas, no ha prosperado. La italiana Energica, fabricante de deportivas eléctricas y proveedor de las motos para el Mundial de MotoE durante cuatro años, se declaró en quiebra el año pasado. La rama eléctrica de Harley-Davidson, LiveWire, vendió un 72% menos de motos en el primer trimestre comparado con el año pasado.
Los problemas de las motos eléctricas (peso, dificultad de recarga, autonomía justa, falta de sensaciones…) parecen ser un hándicap demasiado grande como para que las grandes motos eléctricas encajen entre los aficionados.
“El mercado no está maduro para este tipo de motos”, reconoció Richard Arnold, CEO de Norton, este mismo mes de julio. “Centraremos nuestros recursos en lo que nuestros clientes realmente esperan”.
Adquirida en 2020 por TVS Motor Company, Norton está trabajando en seis nuevos modelos, todos ellos con motor de combustión, con la nueva hiperdeportiva V4 como buque insignia y que veremos en los salones de noviembre.
