La historia volvió a escribirse a golpe de martillo en la subasta de primavera de Stafford. La protagonista, una de esas máquinas que rara vez abandonan museos o colecciones privadas. Sí, hablamos de una épica, y ya histórica, MV Agusta 500 GP 1965 ex fábrica, vinculada a 2 de los nombres más grandes del motociclismo, que acaba de cambiar de manos por 967 mil libras esterlinas. Es decir, más de 1,13 millones de euros.
La venta, celebrada en el marco del International Classic MotorCycle Show, confirma lo que ya se intuía cuando hablamos de ella hace unos días a raíz de la subasta de Bonhams. Estas MV Agusta oficiales no son solo motos, son piezas de historia con un valor prácticamente incalculable. Y así lo ha demostrado.
No estamos ante una clásica cualquiera. Esta unidad, correspondiente al año 1965, pertenece al periodo más glorioso de la marca italiana y, según toda la documentación disponible, fue pilotada tanto por Mike Hailwood como por Giacomo Agostini. Solo eso ya la sitúa en otra dimensión. Eso está claro.
¿Qué simboliza esta MV Agusta 500 GP?
Pero para entender el alcance de esta cifra hay que viajar atrás en el tiempo. MV Agusta dominó el Mundial de Velocidad como ninguna otra marca entre los años 50 y 70, acumulando 37 títulos mundiales en ese periodo. La base de ese dominio fueron máquinas como esta 500 de cuatro cilindros, auténticas obras de ingeniería para su época. Aquellas motos no solo eran rápidas; también representaban una forma de entender la competición donde la innovación técnica y el talento de los pilotos iban de la mano.
Por sus colores pasaron nombres legendarios como John Surtees, Gary Hocking o el propio Agostini, en una época en la que MV Agusta era, sencillamente, imbatible. Así pues, obviamente uno de los aspectos que más ha pesado en su precio es su autenticidad. Esta unidad fue adquirida en 2005 directamente a John Surtees, quien certificó que se trataba de una de las motos originales del equipo oficial utilizadas hasta mediados de los años 60.
De hecho, según el propio Surtees, esta fue la única máquina de ese tipo que la fábrica conservó completa tras el cambio a las nuevas mecánicas tricilíndricas. El resto del material de competición acabó disperso años después, cuando el departamento de carreras de MV Agusta se desmanteló.
La moto conserva elementos originales clave, desde el chasis hasta componentes como bujes, llantas o radios, y mantiene especificaciones propias de la época, como el basculante de sección rectangular introducido en las últimas evoluciones del modelo. No es una réplica. No es una reconstrucción. Es historia intacta. La unidad subastada pertenece a un momento clave. En 1965, Mike Hailwood logró su 4º título consecutivo en 500 cc con MV antes de marcharse a Honda, mientras un joven Giacomo Agostini empezaba a escribir su propia leyenda.
Como os comentamos antes, poco después, la marca evolucionaría hacia motores tricilíndricos más ligeros para hacer frente a la creciente amenaza japonesa, marcando el inicio de una nueva etapa. Por eso, esta moto representa el final de una era: la de las grandes 4 cilindros italianas dominando el mundo.
Los 1,13 millones de euros pagados en Stafford no solo reflejan la rareza del modelo, sino también la tendencia al alza del mercado de motocicletas de colección. Especialmente cuando se trata de máquinas con pedigrí de fábrica y vínculos directos con campeones del mundo. Por cierto, la otra joya de la corona de la subasta, la Suzuki RG500 de 1977 Barry Sheene se fue por 506 mil libras esterlinas, es decir, cerca de los 584 mil euros. Nada, calderilla también.
