Ni ecología ni moda, la crisis del estrecho de Ormuz cambia el mercado de motos en Pakistán para siempre

Trump convertido en el nuevo impulsor de la venta de motos eléctricas en Pakistán

Donald Trump, ese señor de pelo amarillo al mando de la nación más potente del planeta, muy dado a invadir países por la fuerza, ha logrado sin saberlo (y suponemos que sin quererlo) que el crecimiento de la venta de motos eléctricas en Pakistán se haya disparado.

Básicamente, porque las consecuencias de su intento de invasión en Irán y la consiguiente crisis energética mundial producida por el bloqueo del estrecho de Ormuz, ha disparado el precio de los carburantes.

Un hecho para nada baladí y que parece haber hecho replantearse el tipo de compra a los ciudadanos del país cuando de motos hablamos. Entre otras cosas porque las maltrechas economías de la mayoría de ellos, no les permiten dejarse una gran parte del sueldo en gasolina.

Además, el gobierno local lleva años fomentando la compra de motos eléctricas a base de ayudas varias, lo que desincentiva de manera indirecta, la adquisición de modelos convencionales.

Las motos eléctricas en Pakistán por pura necesidad

Según los últimos informes publicados en relación con la venta de motos eléctricas en Pakistán, nada tiene que ver con la decisión de poder elegir por parte de la ciudadanía. La presión económica ocasionada fruto de la crisis energética que se vive en buena parte del planeta, obliga a las gentes del país a adaptarse.

Es tal la situación que según informan desde Visor Down, incluso empresas y particulares dedicados a la conversión de motos de combustión interna a modelos eléctricos se han visto desbordados por la demanda de solicitudes en las últimas semanas: “Haseeb Bhatti, quien recicla motocicletas de gasolina y las transforma en eléctricas, experimentó un aumento de ventas de alrededor del 70 % en marzo”.

Concluyen: “Otro empresario, Ali Gohar Khan, registró el mayor incremento de ventas de su historia en sus siete franquicias de motocicletas eléctricas”. Por otro lado, tenemos las citadas ayudas gubernamentales que incluyen préstamos sin intereses y diferentes subsidios que pueden llegar a cubrir hasta una quinta parte del monto total de la compra de motos eléctricas en Pakistán, cuando están son nuevas.

En definitiva una situación colateral a la guerra de Irán que en cierto modo está beneficiando a una parte del sector de las dos ruedas del país, aunque sea a costa de perjudicar a las marcas tradicionales y sus modelos de combustión de “toda la vida”. Dicho esto nos preguntamos si llegaremos a sufrir una situación similar en Europa… Cruzaremos los dedos para que esto no ocurra.