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La llegada de la nueva movilidad eléctrica sobre dos y cuatro ruedas vino acompañada de toda una serie de recomendaciones, modo de uso y bulos, muchos bulos, que enturbiaron la confianza de potenciales compradores, pero poco a poco se disipa la niebla.
El foco estaba puesto en las baterías de tracción de los vehículos eléctricos, ya que nacieron con el estigma de la durabilidad. Su vida media y su degradación se valoraron a la baja, provocando que muchos se olvidaran inmediatamente de la posibilidad de comprar un vehículo eléctrico. ¿Quién quería comprar un vehículo al que se le reduce el depósito de combustible año tras año?
La culpa la tenían los estudios científicos sobre la durabilidad de las baterías, ya que realizaban pruebas y ciclos de carga y descarga estáticos, es decir, se limitaban a cargar la batería a tope y luego a descargarla a cero, sin más, en un ciclo totalmente uniforme y anodino.
Aceleraciones enérgicas y el empleo de la frenada regenerativa benefician la longevidad de la batería.Yadea
Con un ciclo de carga/descarga de este tipo llegaron a la conclusión que las baterías se degradaban como mínimo a una tasa del 2,3% anual, acumulable.
Pero el estudio era erróneo y, ahora, se ha demostrado que la realidad no coincide con los resultados obtenidos en laboratorio.
Así lo ha demostrado un reciente estudio realizado en este 2025 por la empresa Geotab, la cual ha analizado datos de más de 10.000 vehículos eléctricos del mercado, constatando que esta degradación en realidad es de media un 1,8 % anual.
Ello demuestra que las baterías de los vehículos eléctricos se degradan más lentamente en condiciones reales que en entornos de laboratorio, donde se utilizan tasas de descarga constantes.
Los investigadores han descubierto que las baterías se degradan menos cuando se aplica una conducción dinámica, con aceleraciones enérgicas puntuales y con el empleo del frenado regenerativo.
O sea, que si la batería recibe pulsos de carga y descarga continuos e irregulares, como cuando se conduce en ciudad o en una carretera de curvas, por ejemplo, esto es mucho más beneficioso para su longevidad y para reducir su degradación.
Por el contrario, si los recorridos son siempre por autopista, a una velocidad constante, sin frenada regenerativa y sin acelerones, la degradación a lo largo del tiempo será mayor.
Gracias a estos hallazgos, las baterías de los vehículos eléctricos pueden durar significativamente más de lo previsto inicialmente, superando potencialmente los 20 años. Eso sí, siempre que la batería sea de calidad y de marcas de reconocido prestigio como CATL, ATL, BYD, LG o Panasonic, por citar algunas.
Mira por dónde, ahora, si queremos que las baterías de nuestras motos y coches eléctricos duren más y tengan menor degradación, hay que darles “caña” y “quitarles la carbonilla” de cuando en cuando… ¡Cómo en los motores de gasolina!
