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La siniestralidad de los motoristas en España cerró 2025 con 304 fallecidos, la cifra más alta de la última década. Aunque el debate suele centrarse en factores como la velocidad, las distracciones o el estado de las carreteras convencionales —donde se concentra la mayoría de los accidentes mortales—, el repunte ha reabierto también el foco sobre un elemento menos visible pero determinante: el estado técnico de las motocicletas y el cumplimiento de la ITV.
La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la ITV (AECA-ITV) ha advertido de la relación directa entre el mantenimiento del vehículo y la gravedad de los siniestros. Según sus datos, cerca del 59% de los defectos detectados en motocicletas durante 2024 fueron considerados graves. Esto implica que una parte significativa de los vehículos inspeccionados presentaba fallos que podían comprometer seriamente la seguridad, desde problemas en frenos y neumáticos hasta deficiencias en iluminación o suspensiones.
“La motocicleta es un vehículo especialmente sensible a cualquier deficiencia técnica. Un defecto en neumáticos, frenos, suspensión o alumbrado tiene un impacto directo y mucho más severo en la seguridad del conductor que el de otro tipo de vehículo. De ahí la necesidad de que este tenga la ITV al día y, por lo tanto, cumpla con las condiciones de seguridad y protección del medio ambiente”, señala Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV.
En un vehículo como la motocicleta, donde no existe carrocería que proteja al conductor, cualquier fallo mecánico multiplica el riesgo. Un neumático en mal estado, una frenada desequilibrada o una iluminación deficiente pueden marcar la diferencia entre evitar un accidente o sufrir consecuencias fatales. Además, el aumento del parque de motos en los últimos años —impulsado por la movilidad urbana y el reparto— incrementa la exposición al riesgo y hace más relevante aún el control técnico periódico.
Desde el sector de la ITV se insiste en que la inspección no debe entenderse como un mero trámite administrativo, sino como una herramienta preventiva de seguridad vial. Garantizar que las motocicletas circulan en condiciones óptimas, fomentar el mantenimiento responsable y reducir el absentismo en la inspección son, a juicio de la asociación, medidas clave para frenar una tendencia que sitúa a los motoristas entre los usuarios más vulnerables de la carretera.
