la sorprendente pasión motera de Sanae Takachi, la nueva primera ministra de Japón

la sorprendente pasión motera de Sanae Takachi, la nueva primera ministra de Japón

No son muchos los políticos que han presumido de su pasión por las motos a lo largo de su trayectoria de servicio público. La flamante primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, es una de las pocas excepciones, si bien su romance de juventud con las dos ruedas terminó con sus primeros pinitos como legisladora. Resulta que la nueva premier del país asiático, la primera mujer en ocupar el cargo, es una gran apasionada de las motocicletas de alta cilindrada, y durante sus años de estudiante universitaria se presentaba a la universidad a lomos de una Kawasaki Z400GP, una naked clásica de la fábrica japonesa introducida a principios de los años 80.

A los veintipoco, Takaichi empezó a hacer ruido en los círculos académicos gracias a su carta de presentación durante la entrevista de admisión al Instituto de Gobierno y Administración de Matsuhita. Compareció a la cita con su fiel compañera de dos ruedas, enfundada en una chaqueta de cuero negro. Debajo lucía un vestido de primera categoría para impresionar al panel encargado de revisar su solicitud.

Sanae Takaichi, durante una salida con su moto en los años ochentaArchivo personal Sanae Takaichi

“Me dio la impresión de que era alguien que iba a dictar su propio destino”, recordaba Masato Homma, presente en dicha entrevista, en una conversación con el Wall Street Journal. No solo tenían ante sí a una candidata atrevida y motorista, sino que la chica era también aficionada a tocar la batería como método anti-estrés de primera: “El heavy-metal me enseñó sobre energía y resistencia, dos habilidades necesarias en política”.

Después de quitarse el casco y la chaqueta, les dijo que pretendía terminar algún día en política y destacar en un mundo dominado todavía por hombres. Y así ha sido.

Por el camino tuvo que renunciar a su pasión por las motos en una demostración de puro pragmatismo. Lo hizo en 1993, a los 32 años, cuando logró los suficientes votos para sentarse por primera vez en uno de  los escaños en la Cámara de Representantes como independiente. No podía ni quería arriesgarse a sufrir un accidente que interfiriera en su capacidad para realizar su nuevo trabajo.

Otra foto de Takaichi durante su juventud presumiendo de su KawasakiArchivo personal Sanae Takaichi

“Vestía minifalda, iba en moto y se presentaba de manera poco convencional, con una actitud vivaz que contrastaba con los típicos presentadores hombres más viejos”, recordaba Hajime Kidera, un profesor suyo en la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Meiji. Durante una época, llevó el pelo teñido de rosa, y sus grupos preferidos de música fueron Iron Maiden y Judas Priest.

En sus años mozos, Takaichi no solo disfrutaba del aire fresco y la libertad de rodar en su Kawa, sino que en los fines de semana se animaba incluso a correr un poco más de lo permitido por las sinuosas carreteras del Monte Rokko y las colinas de Nara.

A los tres años de entrar en política y abandonar su pasión por las motos, ya formaba parte del Partido Liberal Democrático y no tardó en ser apadrinada por Shinzo Abe, el gran estadista del Japón de posguerra. Aunque ya no conduce de forma activa, no olvidó su perfil motorista desde la tribuna: en 2021 impulsó la federación parlamentaria de moteros, una iniciativa transversal donde todos los partidos del país trabajan conjuntamente para promover la cultura de las dos ruedas y la seguridad vial en el país.

El resto es historia después de haber logrado una gran mayoría en las últimas elecciones del país nipón: a sus 64 años, la nueva primera ministra sigue siendo una motera apasionada, algo que muy pocos países pueden decir.