La moto Lamborghini, una superbike nacida de la crisis de la que solo se hicieron 6 unidades

La moto Lamborghini, una superbike nacida de la crisis de la que solo se hicieron 6 unidades

El hambre aguza el ingenio y una muestra de este afán de supervivencia lo tenemos en un curioso espécimen de superbike de mediados de los 80, una moto bautizada como Lamborghini Design 90.

La famosa marca automovilística de Santa Ágata, que hoy vive su mejor época comercial, no siempre disfrutó de este estatus en su continua pugna por el cetro contra su enemigo acérrimo, Ferrari. Sí, una historia de coches en una web de motos, pero la cosa ahora toma un giro inesperado.

Este es el primer prototipo monoplaza y sin grupos ópticos.Lamborghini

A mediados de los años 80, bajo la dirección de los hermanos Mimran y poco antes de la era Chrysler, nació la Lamborghini Design 90, un proyecto que buscaba trasladar el lenguaje visual del icónico supercar Lamborghini Countach 400 a un proyecto de dos ruedas.

Ingeniería francesa y corazón japonés

Para dar vida a este proyecto, Lamborghini no se limitó a un ejercicio de estilo. Se asoció con la prestigiosa firma gala Boxer Bikes —posteriormente conocida como Boxer Design-, liderada por Thierry Henriette, quien reclutó al reconocido piloto e ingeniero Claude Fior, célebre por sus innovaciones en chasis y suspensiones en motos de circuito.

Uno de los seis ejemplares que se cree que se fabricaron.Autodrome Cannes

Presentaron un prototipo de moto monoplaza muy futurista dotada de un carenado integral completo, con branquias laterales y con el escape parcialmente cubierto que tenía un aspecto prometedor, pero que para la versión final sufriría algunos cambios.

Su diseño fue obra de Boxer Design.Boxer Design

El bastidor de la Design 90 era un chasis de cuna superior abierta de aluminio de perfil cuadrado, similar al chasis de acero de la Ninja, conjuntado con un basculante de doble brazo de aluminio con refuerzo inferior. El depósito de combustible también era de aluminio, novedad total en el momento.

Para motorizarla decidieron dar al cliente dos opciones de Kawasaki: la más asequible, un motor cuatro en línea de la GPz900R Ninja, con 108 CV, o un motor de la poderosa GPz 1000RX, un propulsor tetracilíndrico en línea transversal de 997 c.c. -4T, LC, 16V, DOHC- que entregaba unos 130 CV, una cifra más que respetable para 1986, permitiéndole rozar los 260 km/h. El escape era un cuatro en uno proveniente de la industria auxiliar, un Yoshimura o un Kerker.

Esta unidad se subastó recientemente y no obtuvo ninguna puja.H&H

La parte ciclo se completaba con componentes de primer nivel: una horquilla regulable Forcella Italia y monoamortiguador Fournales, llantas Gotti de aleación de tres brazos con la delantera de 16”, de moda en aquel momento, y un equipo de frenos con doble disco delantero mordido por pinzas Brembo Oro, otra delicatessen de 1986.

Estética de vanguardia

Pero, aunque su parte ciclo buscaba la excelencia, lo que más llama la atención de esta Design 90 son sus fibras. El carenado integral fue fabricado en fibra de vidrio y diseñado en el túnel de viento, con entradas de aire y branquias laterales que recuerdan a los laterales de un Countach LP5000, pero curiosamente, también a los de un Ferrari Testarossa…

El resultado fue un carenado integral aero, una tendencia que comenzó en Italia con la Bimota DB1 en 1985 yla Ducati Paso de 1986 y que tuvo continuidad en modelos como la Cagiva Freccia, la Moto Morini Dart o en las japonesas como la Honda CBR600F “Hurricane” o la Suzuki GSX750F. En este diseño, el motor y el chasis quedaban totalmente escondidos, propiciando un diseño limpio en el que el flujo de aire interno y externo estaban separados.

Imagen promocional del modelo en 1986.Lamborghini

Otro curioso detalle de esta Lamborghini fue la colocación de la instrumentación analógica de cuatro esferas, también procedente de la GPz900R, que se situó sobre el depósito de combustible, en la parte delantera, en un soporte inclinado, imitando la ubicación natural en el carenado, pero más cerca del piloto. Y una última curiosidad: los dos faros circulares estaban integrados en el carenado tras una cubierta plástica, buscando la máxima eficiencia aerodinámica.

Cuando se lanzó en 1986, el precio fijado para esta Design 90 fue de 13.500 dólares, una cantidad que duplicaba al de las mejores superbikes japonesas del momento. Aunque inicialmente se planificó una producción de 25 unidades, los cambios de propiedad en la compañía -Lamborghini se vendió a Chrysler en 1987- y la complejidad del proyecto hicieron que finalmente solo se ensamblaran seis ejemplares.

Esta extrema escasez ha convertido a la Lamborghini Design 90 en una moto “rara avis“, aunque las pocas unidades que aparecen en subastas internacionales no son muy valoradas.