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La historia de la moto está plagada de modelos que han tenido que transformarse para lograr buenas ventas, como la primera Laverda bicilíndrica de medio litro de finales de los setenta.
La hoy desaparecida marca italiana con sede en Breganze, tras lanzar su primera superbike, la tricilíndrica 1000 3C, y su sucesora deportiva, la mítica Jota 1000, se dispuso a ampliar su gama, pero por debajo, con una nueva moto bicilíndrica de medio litro.
Esta moto fue la Laverda 500, apellidada Alpino, la primera 500 bicilíndrica de la marca que nacía como entry level de las grandes tricilíndricas de la firma naranja -sí, el naranja era su color oficial-.
Esta moto lucía un motor moderno, agresivo y potente, un bicilíndrico twin –4T, aire, 4V, DOHC- de 496,7 c.c. con el cigüeñal calado a 180º, que ofrecía nada menos que 50 CV a 9.000 vueltas, por lo que estamos hablando de una potencia de 100 CV/ litro, nada mal para ser una moto de 1977.
La Laverda 500 Alpino, una atractiva medio litro que no tuvo mucha aceptación.
Archivo
Era una naked bicilíndrica sencilla y correcta, de buenas proporciones y bastante atractiva, con un depósito bastante comedido, manillar plano, asiento generoso y mullido y un acertado colín, como el de las 1000. Era más bonita que la Jota incluso.
Tenía el típico chasis simple cuna desdoblado de acero, suspensiones Marzocchi –doble amortiguador trasero-, doble disco de freno delantero de 254 mm con pinzas Brembo, llantas de aleación de 18” y un peso de 179 kg.
Esta moto comenzó con mal pie porque debería de haberse llamado Alpina, pero como BMW tenía registrado el nombre, la marca bávara los denunció y tuvieron que cambiar el nombre por Alpino.
Esta es la brutal Laverda Formula 500, una moto de circuito.
Archivo
La moto tenía muy buena pinta, pero las ventas no acabaron de despegar, por lo que en Laverda se inventaron una copa, la Coppa Laverda, y así nació la primera copa monomarca del mundo que otras firmas copiarían.
Para correr esta Coppa transformaron unas cuantas Laverda 500 Alpino convirtiéndolas en auténticas motos de circuito. Así nació una fiera de circuito, la Laverda Formula 500 con carenado integral, colín de carreras, con más potencia y menos peso, y pintada en naranja, claro.
Tenía 52 CV y un peso de 154 kg. Se fabricaron 210 unidades entre marzo de 1978 y primavera de 1980 para las copas de promoción italiana (78-81) y alemana (1979), una copa que fue un éxito.
Estas Formula sí que eran auténticas herederas del espíritu de la mítica Jota 1000, por lo que los creadores de este modelo lanzado en 1976, el importador británico de Laverda, Roger Slater, decide que quiere hacer una “Jota” 500.
La primera Laverda Montjuic MkI de 1979, una deportiva estilo café racer.
Bonhams
Slater quería fabricar una café racer “civilizada” a partir de la Alpino, asegurando que tenía un mayor potencial de ventas, y es que la Alpino era cara y de estética descafeinada.
Para ello creó un kit de transformación para las Alpino, con autorización de la fábrica madre en Italia. Se conservó el depósito de combustible de serie, pero se montó un semicarenado anclado al chasis, semimanillares, un asiento monoplaza de carreras, y se pintó en color ‘Jota Orange’ -pintado directamente sobre el color original…
Es mucho más atractiva y agresiva que la Alpino de la que deriva, sin duda.
Bonhams
Se eliminaron los silenciosos de escape originales cromados Lafranconi, y se sustituyeron por un par de agresivos megáfonos en negro mate que sonaban a música celestial, muy ruidosos…
La nueva criatura nació con el ilustre apellido Montjuïc, en honor a las victorias de Laverda en las carreras de resistencia del mítico circuito urbano barcelonés, lo que acabó de rematar el espíritu racing de la nueva Laverda.
Un asiento monoplaza, una cúpula, unos semimanillares y un par de megáfonos negros marcan la diferencia.
Bonhams
Esta Laverda Montjuic MkI salió al mercado en 1979, y en 1981 salió la segunda versión, con carenado integral y un colín más voluminoso y menos agraciado, la Laverda Montjuic MkII, que se fabricó hasta 1983. Por desgracia, las nuevas normativas de sonoridad máxima fueron la guillotina que acabó con la vida comercial de la Montjuic.
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Se fabricaron cerca de 3.000 Laverda 500 en total, de las cuales solamente unas 300, aproximadamente, se transformaron en esta Montjuic, por lo que es una pieza de coleccionista muy buscada.
Una auténtica pena que no fuese la misma Laverda la creadora de esta Montjuic, porque habrían fabricado 3.000 fieras matriculables que habrían sido un auténtico éxito.
