La industria de las motos ya genera más de 130.000 empleos en Colombia

La industria de las motos ya genera más de 130.000 empleos en Colombia
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El crecimiento de la industria de motos tiene un efecto que se extiende mucho más allá de las plantas de ensamblaje. Las ocho ensambladoras afiliadas a la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, que representan el 95% de los registros de motos en Colombia, generan 24.494 empleos directos e indirectos.

A esta cifra se suman otros 105.712 puestos de trabajo vinculados con actividades como comercialización, distribución, servicio técnico y posventa. En total, la cadena supera los 130.000 empleos, una cifra que representa un crecimiento superior al 20 % , y que confirma el peso de este sector dentro de la economía colombiana.

Iván Darío García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, manifestó que la motocicleta representa mucho más que un medio de transporte y está relacionada con historias de trabajo, emprendimiento, movilidad y progreso para miles de familias.

Motos: la seguridad vial se convierte en una prioridad para el sector

Uno de los capítulos más importantes del reporte corresponde a la seguridad vial. Durante el año pasado, la industria destinó cerca de $1.700 millones a programas para fortalecer la formación de los motociclistas y promover una conducción más segura. Entre estas iniciativas se encuentra Movemos Colombia y su campaña “El Destino es Volver”, que actualmente reúne una comunidad digital cercana a los 200.000 seguidores.

El propósito es llevar un mensaje de seguridad vial a una audiencia cada vez más amplia, utilizando herramientas digitales y actividades presenciales para transformar hábitos y comportamientos en las vías.

 

Durante el último año, 20.404 ciudadanos participaron en procesos de formación y sensibilización sobre conducción segura de motocicletas. De acuerdo con el reporte, esta cifra representa un crecimiento del 20,9% frente a 2023.

Las actividades incluyen capacitaciones presenciales y virtuales, simuladores, pistas especializadas, jornadas pedagógicas, contenidos digitales y alianzas con entidades públicas y privadas.

Además, García destacó que la preparación del motociclista continúa siendo uno de los elementos fundamentales de la seguridad vial. La tecnología puede evolucionar, pero la capacidad del conductor para tomar decisiones responsables tiene un papel determinante.

Más mujeres y jóvenes encuentran oportunidades en la industria

El impacto social de la industria de las motos también se refleja en la transformación de su fuerza laboral. Aunque históricamente el sector de las motocicletas ha estado asociado principalmente con los hombres, la participación femenina sigue creciendo.

Actualmente, cerca del 21 % del empleo directo corresponde a mujeres, lo que representa un crecimiento del 3,8 %.

El cambio también se observa en los programas de inclusión desarrollados por las empresas. Más del 70% de las compañías cuenta con iniciativas dirigidas a jóvenes y mantiene programas destinados a personas con discapacidad, madres cabeza de familia y población vulnerable.

Este proceso evidencia una transformación dentro de una industria que no solo fabrica y comercializa motos, sino que también está ampliando sus oportunidades laborales.

Bienestar y capacitación para los trabajadores

La inversión social comienza también dentro de las propias empresas. Durante 2025, las ensambladoras de motos desarrollaron 105 programas de bienestar relacionados con salud, formación, desarrollo profesional y calidad de vida para sus colaboradores y sus familias.

Uno de los datos más relevantes es que el 100 % de las empresas implementó programas de salud mental, mientras que cada trabajador recibió en promedio 27 horas de capacitación durante el año.

Estimular la formación es relevante en una industria que está experimentando cambios tecnológicos y comerciales importantes. La evolución de las motos, los procesos de producción y las nuevas necesidades de movilidad exigen trabajadores cada vez más preparados.

Educación y desarrollo comunitario llegan a las regiones

Por otra parte, el impacto de la industria tampoco termina en las plantas de producción. Las empresas desarrollaron iniciativas relacionadas con educación, empleabilidad, salud, cultura, seguridad vial y desarrollo comunitario en los territorios donde tienen presencia.

Las ensambladoras de motos destinaron más de $200 millones de pesos a proyectos de educación y formación técnica, al tiempo que otras iniciativas estuvieron dirigidas a fortalecer organizaciones sociales, liderazgos comunitarios y programas de desarrollo local.

La visión planteada por la industria es que una inversión social efectiva debe dejar capacidades instaladas en las comunidades y generar oportunidades que permanezcan en el tiempo.

Sostenibilidad y transparencia, indispensables

El reporte también muestra avances en materia de sostenibilidad, gobernanza y criterios ESG. Hoy en día, el 85,7 % de las ensambladoras de motos publica informes de sostenibilidad bajo estándares internacionales, mientras el 100 % adopta metodologías reconocidas para la gestión y divulgación de información ambiental, social y de gobernanza.

Estas acciones están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y buscan que el crecimiento de la industria esté acompañado por prácticas empresariales más responsables. El reto será mantener este proceso a medida que aumente la importancia de la motocicleta dentro de la movilidad colombiana.

Una red que mueve la economía colombiana

En este momento, la industria de las motos cuenta con una red nacional de 2.935 puntos de venta, 2.548 centros de servicio autorizados y 20.945 establecimientos de repuestos y accesorios.

Esta estructura permite dimensionar el tamaño de una actividad económica que está presente en prácticamente todo el territorio nacional y que genera oportunidades para miles de empresarios, trabajadores y familias.

El desafío: crecer sobre dos ruedas de manera sostenible

El crecimiento de la industria de motocicletas en Colombia plantea también grandes desafíos. El aumento del parque automotor debe estar acompañado por mejores prácticas de conducción, infraestructura adecuada, formación permanente y políticas que permitan reducir los riesgos en las vías.

Es así como el Reporte de Impacto Social 2025, muestra que el sector está intentando responder a estos retos desde diferentes frentes: empleo, seguridad vial, educación, inclusión, bienestar laboral, sostenibilidad y desarrollo regional.

En un país donde la motocicleta tiene un papel fundamental en la movilidad diaria de millones de personas, la apuesta de la industria apunta a que el crecimiento económico también pueda traducirse en mayores oportunidades, conductores mejor preparados y comunidades más fortalecidas.