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Las infraestructuras viales que llegaron para solventar el problema de los cruces en carretera, no solo no han resuelto el problema, sino que se han mostrado como un increíble generador de accidentes con muertos y heridos, además de continuos conflictos entre los conductores.
Según cifras publicadas por la organización Automovilistas Europeos Asociados (AEA), con datos estadísticos oficiales de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2024 las rotondas y glorietas acumularon 10.758 heridos y 59 personas muertas, con un 70% ocurridos, increíblemente, en vías urbanas.
Estas son cifras alarmantemente elevadas tratándose de siniestros ocurridos en vías urbanas, un escenario en el que la velocidad máxima de los vehículos implicados no debe superar el rango entre los 30 y los 80 km/h.
Llegaron para solucionar un problema, y crearon más.
Este estudio, además, amplía el análisis de la siniestralidad en las glorietas durante el periodo 2020-2024. En estos 5 años se registraron unos 43.500 accidentes en rotondas urbanas –nuevamente– y en carretera, con el resultado de 309 personas fallecidas y más de 54.000 personas heridas.
Pero de este estudio también se desprende que entre 2020 y 2024 los accidentes en rotondas en carretera casi se duplicaron: de 7.000 en 2020 a 13.000 en 2024, lo que significa un aumento del +84 %.
Y si abandonamos el dato de las rotondas y nos ceñimos a las intersecciones en ciudad, las cifras también muestran un aumento en el número del 40% de los siniestros. Y es que, si en 2020 se registran casi 22.000 siniestros, en 2024 esta cifra escaló hasta los 31.000.
La DGT debería comenzar a replantearse las rotondas de nuestro país, ya que son un tremendo foco de conflictos, accidentes y muertes, incluso en vías urbanas. Una buena solución sería implantar superrotondas con tráfico segregado por carriles, una opción que hace tiempo ya se está implantando en Europa.
