La seguridad de los motoristas ha ganado, sin duda, mucho peso en la estrategia mundial de la ONU para intentar reducir a la mitad las muertes y lesiones graves en carretera antes de que termine esta década. La nueva declaración aprobada por la Asamblea General pone sobre la mesa una idea que puede marcar un cambio de rumbo. Proteger a quienes circulan en moto no consiste únicamente en pedirles que conduzcan mejor, sino también en construir un sistema vial capaz de minimizar las consecuencias de un error.
La Declaración de Progreso sobre la Mejora de la Seguridad Vial Mundial fue adoptada el 20 de julio de 2026, durante la reunión de alto nivel celebrada en la sede de ONU en Nueva York. El texto salió adelante con 162 votos a favor, 1 en contra y 0 abstencines, y pretende acelerar las medidas necesarias para cumplir el objetivo internacional de reducir a la mitad los fallecimientos y lesiones provocadas por accidentes de tráfico en 2030.
Y, como os estamos contando, aquí es donde los motoristas adquieren un protagonismo especial. Según los datos presentados durante la reunión, los usuarios de motos y otros vehículos motorizados de 2 y 3 ruedas representan actualmente cerca de «un tercio de las víctimas mortales del tráfico» en todo el mundo. La ONU considera que, por tanto, cualquier estrategia seria para mejorar la seguridad vial debe tener en cuenta las necesidades específicas de este colectivo. Una buena apreciación.
La ONU se centra en los moteros
El cambio más interesante está precisamente en el enfoque. Frente a las campañas tradicionales que suelen concentrar buena parte de la responsabilidad en el comportamiento individual del conductor, la ONU apuesta por el denominado «Sistema Seguro». La filosofía parte de una premisa sencilla: las personas pueden equivocarse, pero ese error no debería traducirse automáticamente en una muerte o una lesión grave.
Para un motero, esta diferencia puede ser fundamental. Una carretera con un firme deteriorado, una intersección mal diseñada, una barrera de seguridad inadecuada o una señalización deficiente pueden tener consecuencias mucho más graves para quien circula sobre 2 ruedas que para quien viaja protegido dentro de un coche. Por eso, el nuevo planteamiento reclama que las propias carreteras estén diseñadas pensando en todos sus usuarios y no únicamente en los automóviles.
La infraestructura, en el centro de la estrategia de la ONU
La declaración apuesta por mejorar el diseño y el mantenimiento de las carreteras, reforzar las auditorías independientes de seguridad y actuar sobre aquellos puntos que presentan un mayor riesgo. Entre las medidas que nos puede beneficiar especialmente a nosotros aparecen las intersecciones mejor diseñadas, superficies de rodadura más seguras, arcenes adecuados, una gestión eficaz de la velocidad y sistemas de contención que tengan en cuenta las características de los vehículos de 2 ruedas.
De hecho, no se trata de una cuestión menor. La propia UNECE, organismo de ONU especializado en transporte, reconoce que los motoristas se encuentran entre los usuarios de la vía que necesitan una atención específica a la hora de diseñar y mantener las infraestructuras. El objetivo es avanzar hacia carreteras que sean seguras incluso cuando el usuario comete un error, una de las bases fundamentales del concepto de «Sistema Seguro».
La estrategia internacional también pone el foco en la velocidad, uno de los factores que más condicionan la gravedad de un accidente. La ONU reclama medidas más contundentes frente al exceso de velocidad y una mejor gestión del tráfico, al mismo tiempo que mantiene la necesidad de combatir la conducción bajo los efectos del alcohol, las drogas y las distracciones.
Más formación y mejores motos
La nueva hoja de ruta no deja de lado la responsabilidad individual. La formación y la educación de los moteros continúan siendo elementos esenciales, pero la propuesta pretende ampliar la visión y mejorar también la preparación posterior a la obtención del permiso de conducir.
En paralelo, se apuesta por elevar la seguridad de los propios vehículos y por extender el acceso a equipamiento de protección adecuado. En el caso de los motoristas, esto incluye no solo el casco, sino también otros elementos como guantes, botas, ropa específica de protección o sistemas de airbag personal. Aquí, os tenemos que recordar la nueva normativa de circulación, que nos afecta, y tendrá inicio cuando acabe este mes.
El casco ocupa un lugar destacado. Durante la reunión de ONU se puso en marcha, además, una nueva iniciativa internacional denominada “Safe and Affordable Helmets”, destinada a facilitar el acceso a cascos seguros y asequibles en aquellos mercados donde todavía existen importantes carencias.
La ONU también insiste en la importancia de que las motos cumplan estándares de seguridad adecuados y de que las políticas públicas se basen en datos reales sobre siniestralidad. La idea es evitar que las decisiones se tomen a partir de percepciones o prejuicios y dirigir las inversiones hacia aquellas medidas que realmente hayan demostrado ser eficaces para reducir accidentes y, sobre todo, sus consecuencias.
Europa no quiere quedarse al margen
Aunque el nuevo compromiso tiene alcance mundial, su filosofía encaja con la evolución de las políticas de seguridad vial que se están impulsando en Europa. La prioridad pasa progresivamente de responsabilizar exclusivamente al usuario a actuar sobre todos los elementos que intervienen en un desplazamiento: la persona, el vehículo y la infraestructura.
Para España, el debate resulta especialmente relevante. El parque de motos y ciclomotores sigue teniendo un peso considerable en la movilidad diaria y los motoristas continúan siendo uno de los colectivos más expuestos en caso de accidente. La mejora del firme, la conservación de las carreteras, el diseño de las barreras de protección y la adaptación de las infraestructuras a los vehículos de 2 ruedas son cuestiones que afectan directamente a miles de moteros españoles.
Como os comentamos al principio, el objetivo final es muy ambicioso: «reducir a la mitad las muertes y lesiones graves provocadas por el tráfico antes de 2030». La ONU reconoce que todavía queda mucho trabajo por hacer: aunque las muertes mundiales por tráfico han descendido en los últimos años, en 2025 todavía se registraron alrededor de 1,16 millones de fallecidos en las carreteras de todo el mundo.
La declaración de Naciones Unidas no es jurídicamente vinculante y, por tanto, no implica que mañana vayan a cambiar las carreteras españolas ni que los gobiernos estén obligados automáticamente a aplicar cada una de sus recomendaciones. Pero sí marca una dirección política clara para los próximos años.
