La tecnología aplicada a la seguridad de las motocicletas avanza a una velocidad vertiginosa. Plataformas inerciales, radares, cámaras y complejos sistemas electrónicos ayudan actualmente al motorista a anticiparse a una buena parte de los peligros que aparecen durante la conducción. Sin embargo, no todos los problemas exigen una respuesta digital.
TANAX ha recurrido a un principio mucho más elemental para desarrollar la Moto Bell: hacer ruido antes de que el motorista se encuentre cara a cara con un animal salvaje. Esta pequeña campana ha sido concebida para instalarse en el manillar de una motocicleta y emitir un sonido metálico cuando las vibraciones del vehículo ponen en movimiento su cuerpo acústico.
El objetivo principal es advertir de la proximidad de la moto durante recorridos por pistas forestales, carreteras de montaña o zonas especialmente aisladas. La compañía japonesa presenta el producto como una herramienta destinada principalmente a reducir el riesgo de encuentros inesperados con osos, un problema que preocupa especialmente a quienes practican mototurismo y conducción off-road en determinadas regiones de Japón. Pero sirve también para cualquier otro animal.
Una campana de latón que funciona sin electricidad
El funcionamiento de la TANAX Moto Bell no podría ser más simple. En lugar de recurrir a sensores, altavoces o conexiones con la batería de la moto, emplea un cuerpo acústico fabricado en latón que suena al recibir las vibraciones generadas durante la circulación.
El fabricante asegura que el mecanismo puede producir sonido incluso a baja velocidad, una característica importante para quienes avanzan despacio por caminos, pistas estrechas o zonas de escasa visibilidad. En estas condiciones, el ruido del motor puede resultar menos perceptible a cierta distancia, especialmente en motocicletas silenciosas o cuando el terreno y la vegetación amortiguan el sonido.
La intención no es espantar al animal cuando ya se encuentra sobre la carretera, sino anunciar con antelación que algo se aproxima. De esta forma, la fauna tendría más oportunidades de alejarse antes de que el motorista llegue a su posición.
Conviene entender que este accesorio no garantiza que un animal vaya a abandonar el camino ni sustituye a una conducción preventiva. En una pista forestal continúan siendo fundamentales la moderación de la velocidad, la lectura del terreno y la capacidad de detener la moto dentro del espacio visible. La Moto Bell debe contemplarse como un aviso acústico complementario.
Activación y silencio mediante una palanca magnética
Uno de los inconvenientes habituales de las campanas utilizadas por excursionistas es que permanecen sonando constantemente mientras el usuario se mueve. En una moto, esta característica podría resultar incómoda al entrar en una población, circular por una zona residencial o utilizar la moto en desplazamientos cotidianos.
Para evitarlo, TANAX ha incorporado una pequeña palanca con imán que permite bloquear o liberar el cuerpo sonoro. Al bajar la palanca se activa la campana, mientras que al levantarla el mecanismo queda inmovilizado y deja de sonar. El cambio entre ambos modos se realiza manualmente y de manera prácticamente inmediata.
Esta solución mantiene intacta la filosofía completamente mecánica del producto. El motorista puede activar la campana antes de entrar en una pista y silenciarla nuevamente cuando regresa al asfalto o se aproxima a una zona habitada.
Compatible con diferentes diámetros de manillar
La Moto Bell se instala directamente sobre un tramo recto del manillar. Para ampliar su compatibilidad, el conjunto incluye dos espaciadores que permiten adaptarlo a tubos con diámetros exteriores de 22,2, 25,4 y 31,8 milímetros.
Estas medidas abarcan configuraciones utilizadas en numerosos modelos de carretera, custom, trail y off-road, aunque TANAX advierte que el dispositivo no debe montarse en zonas curvas, secciones cónicas o tubos con un diámetro diferente de los especificados.
El cuerpo principal está fabricado en POM, un material plástico empleado habitualmente en componentes que requieren rigidez, estabilidad dimensional y resistencia al desgaste. La parte encargada de generar el sonido es de latón. Sus dimensiones son de 75 milímetros de alto, 25 de ancho y 63 de profundidad, por lo que puede colocarse en espacios relativamente reducidos del manillar.
También puede avisar si alguien mueve la moto
TANAX plantea una segunda utilización para su particular campana. Cuando la motocicleta queda estacionada, el usuario puede mantener activado el modo sonoro. Si alguien toca o mueve la moto, las vibraciones harán sonar el mecanismo.
Evidentemente, la Moto Bell no puede considerarse una alarma antirrobo en sentido estricto. Sin embargo, el sonido podría llamar la atención de las personas próximas o advertir al propietario de que alguien está manipulando el vehículo.
La marca también señala que puede utilizarse mientras se empuja la motocicleta para avisar a peatones u otros usuarios de la proximidad del vehículo. Se trata, en cualquier caso, de funciones secundarias derivadas de un mecanismo extremadamente sencillo.
TANAX está disponible desde hace unos meses en Japón. Su precio oficial en aquel mercado es de 2.530 yenes, unos 14 euros, con lo que es una solucion muy económica. Por el momento, no se ha comunicado oficialmente su comercialización en España ni un precio específico para Europa.
