Este Prodrive P25, un raro restomod del Subaru Impreza 22B, está en venta

Este Prodrive P25, un raro restomod del Subaru Impreza 22B, está en venta
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En 2022, Prodrive, el taller británico responsable de la construcción de algunos de los mejores coches de rally de Subaru, anunció que fabricaría una serie limitada de Impreza restomods inspirados en el icónico 22B.

Como era de esperar, las 25 unidades previstas inicialmente se vendieron de inmediato, dejando colgados a los posibles compradores interesados. Ahora, hay uno disponible en el mercado de segunda mano.

Bonhams pone a la venta este P25, el décimo ejemplar construido, a través de su plataforma de subastas online. Sólo ha recorrido 305 km desde su fabricación y es el único P25 pintado en color plata. Como todos los P25, tiene una versión del icónico motor bóxer cuatro cilindros EJ25 de Subaru, equipado con nuevas piezas internas y un turbocompresor Garrett para producir 450 CV y 660 Nm de par motor.

Foto de Bonhams

Foto de Bonhams

La potencia llega a las cuatro ruedas a través de un cambio secuencial de seis velocidades X-Shift, controlado por una única leva situada a la derecha del volante. También hay un diferencial central electrónico que puede ajustar el conductor. El P25 puede acelerar hasta los 100 km/h desde parado en sólo 2,8 segundos. 

La mayoría de los paneles de la carrocería del P25 son de fibra de carbono. En este ejemplar, el techo, el capó, el alerón trasero y los retrovisores laterales permanecen sin pintar, mostrando al mundo el patrón del tejido compuesto.

El habitáculo es un espacio completamente moderno, revestido de cuero y mucho tejido Alcantara. También hay dos pantallas: una para el cuadro de instrumentos digital y otra para el sistema de infoentretenimiento. 

Foto de Bonhams

Bonhams espera que este P25 se venda con un precio entre las 475.000 y las 575.000 libras esterlinas (entre 570.850 y 690.000 euros). Aunque es una cantidad obscena de dinero por un Impreza de los años 90, no nos sorprende del todo la estimación, dado que estos coches tenían un coste de 570.000 euros cuando se vendían como nuevos. Y con sólo 300 kilómetros en el marcador, éste ni siquiera ha completado la fase de rodaje.

Esperemos que el próximo propietario disfrute y conduzca este P25 como se merece. Este tipo de vehículos merecen ser contemplados rodando por carreteras reviradas, donde pueden dar la verdadera medidas de sus capacidades y no guardados en un garaje a la espera de que se revaloricen, en una simple jugada especulativa.

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