Esta ciudad española comenzará a utilizar inteligencia artificial para gestionar su red de semáforos, al fin algo de cordura

Esta ciudad española comenzará a utilizar inteligencia artificial para gestionar su red de semáforos, al fin algo de cordura
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El avance de la implementación de la inteligencia artificial en todos los ámbitos de nuestra vida continúa imparable, y ya comienza a ser una herramienta indispensable para Gobiernos, instituciones y consistorios municipales.

El último ejemplo de ello es que el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado su intención de modernizar la gestión de su red de semáforos -que ya son 100% LED- mediante la implementación de inteligencia artificial (IA).

Esta iniciativa, que surge de una propuesta del grupo municipal Junts per Barcelona, busca mejorar la fluidez del tráfico, reducir la congestión y aumentar la seguridad vial en la ciudad.

Circular por Barcelona deberá ser mejor con semáforos regulados por IA.

A. Regidor

El proyecto contempla la revisión y optimización de los más de 37.000 semáforos que componen la red de Barcelona, así como la posible creación de un nuevo centro de control de tráfico que abarque también el área metropolitana.

El objetivo principal es lograr una coordinación semafórica más eficiente y adaptativa, capaz de responder en tiempo real a las variaciones del flujo de vehículos y peatones.

La aplicación de la IA en la gestión de semáforos podría generar múltiples beneficios para la ciudad, entre ellos:

Mejora de la movilidad: La optimización de los tiempos de los semáforos permitiría reducir los tiempos de espera y mejorar la fluidez del tráfico, especialmente en horas punta.

Reducción de la congestión: Una mejor coordinación semafórica contribuiría a disminuir los atascos y la congestión en las principales arterias de la ciudad.

Aumento de la seguridad vial: La IA podría ayudar a detectar y prevenir situaciones de riesgo, como cruces peligrosos o excesos de velocidad, mediante la monitorización en tiempo real del tráfico.

Priorización del transporte público: El nuevo sistema podría dar prioridad al paso de autobuses y otros vehículos de transporte público, mejorando su eficiencia y puntualidad.

Optimización de los servicios de emergencia: La IA facilitaría la creación de corredores verdes para ambulancias, bomberos y policía, reduciendo sus tiempos de respuesta en situaciones de emergencia.

Reducción de las emisiones contaminantes: al reducir los temidos para y arranca de los vehículos en los semáforos, que son las fases que más combustible consumen -y que más gases contaminantes provocan-, se reducirán considerablemente los niveles de CO₂ y NOx del ambiente urbano.

El Ayuntamiento de Barcelona prevé realizar un diagnóstico exhaustivo de las necesidades de la red de semáforos y, posteriormente, convocar un concurso internacional para seleccionar a las empresas que se encargarán del desarrollo e implementación del nuevo sistema.

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Esta iniciativa sitúa a Barcelona a la vanguardia de la innovación en movilidad urbana, buscando aprovechar el potencial de la IA para construir una ciudad más eficiente, segura y sostenible.

Es una idea bienvenida y que, esperemos, acabe con la política antimovilidad personal del vehículo privado iniciado bajo el mandato de la exalcaldesa Ada Colau, perpetrada con el total desajuste de la red semafórica de la ciudad para crear caos entre los conductores y, así, desincentivar el uso del vehículo privado.

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