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El riesgo de sufrir un siniestro en las carreteras catalanas ha aumentado un 5,7% en el trieno 2021-2023, y el 24% de la red viaria presenta un índice de peligrosidad alto o muy alto de accidente grave o mortal, según se desprende de un estudio elaborado por el RACC, correspondiente a ese periodo.
El informe de este organismo, que ha contado con la colaboración del Servicio Catalán de Tráfico (SCT), del departamento de Territorio de la Generalitat y de la Diputación de Barcelona, ha analizado más de 6.300 kilómetros de carreteras interurbanas en las que se concentra el 93% de la movilidad de Catalunya y donde se registran el 78% de los accidentes con heridos graves y víctimas mortales.
De acuerdo con la 23ª edición del estudio del RACC sobre el mapa de riesgo de las carreteras, que se ha presentado recientemente, en el último trienio la siniestralidad ha crecido más que la movilidad, en concreto, los accidentes graves o mortales han aumentado un 14,1% mientras que la movilidad ha subido un 8%.
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Esta variación porcentual implica que la peligrosidad en las carreteras catalanas ha aumentado un 5,7% durante el trienio 2021-2023 con respecto al periodo anterior -2020-2022-, con lo que se rompe la tendencia de los últimos once años consecutivos, en el que el índice de riesgo había bajado.
“Es un toque de alerta”, ha dicho el director del área de movilidad del RACC, Cristian Bardají, durante la presentación del estudio este.
El 24% de la red viaria interurbana analizada en el estudio presenta un riesgo alto o muy alto de accidente grave o mortal, todas ellas carreteras convencionales, es decir, con un solo carril por sentido de la marcha, y en las que también se encuentra el grueso de las de riesgo medio. Por contra, en las vías desdobladas -autopistas y autovías- es donde se concentra el índice bajo o muy bajo de peligrosidad.
De esta manera, el riesgo de sufrir un accidente grave o mortal es cuatro veces mayor en una carretera convencional que en una desdoblada.
De nuevo, la carretera BP-1417 -L’Arrabassada- lidera el ranking con el tramo más peligroso de toda Catalunya, debido a la alta siniestralidad de las motos: en el 100% de los accidentes graves o mortales que se producen en esta vía se ha visto implicado como mínimo una moto.
El director de infraestructuras de Movilidad de la Generalitat, David Prat, ha subrayado que el Govern ha realizado en esta carretera diversas actuaciones, y ha atribuido parte de esta alta siniestralidad al incivismo de los conductores: en los últimos tres años ha habido diez accidentes mortales.
En cuanto al tramo de vía que acumula más accidentalidad grave por kilómetro está la A-2 entre el enlace con la AP-2 y el enlace con la B-20, B-10 y C-32 (la continuación de la ronda litoral a su paso por el Baix LLobregat, que afecta sobre todo a vehículos pesados y a motocicletas).
En el 45% de los siniestros mortales o con heridos graves en el conjunto de la red viaria catalana ha habido una moto o un ciclomotor implicado, cuando la movilidad de este colectivo representa solo el 2,4% del total. Y, en los diez tramos con más siniestros de gravedad, hay una elevada presencia de estos vehículos, en concreto, en el 75 de los casos.
El 50% de los siniestros graves de camiones se registran en tan solo 842 kilómetros, el 13,2% de la red viaria analizada, en concreto en la mencionada A-2 en sus enlaces, mientras que la carretera con mayor peligrosidad para los ciclistas es la BV-5001, entre Martorelles y Vilanova del Vallès.
Después de L’Arrabassada, las carretera con tramos de más riesgo de accidente mortal o grave es la T-314, en Cambrils y la B-502, en Vilassar de Mar.
En cambio, la C-25, entre Gurb y Calldetenes, es la carretera con el tramo de menor riesgo de toda Cataluña, vía que no ha registrado ningún accidente mortal o grave en los últimos tres años, según ha resaltado el presidente del RACC, Josep Mateu.
La AP-7, que ha estado en el punto de mira en los últimos años, ha registrado un descenso del número de víctimas mortales: si en el 2022 hubo 22 víctimas mortales, en el 2023 se redujo a 11 y en este 2024, a falta de pocos días para que finalice el año, han perdido la vida 6 personas, ha concretado el director del Servicio Catalán de Tráfico, Ramon Lamiel.
