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La quinta Trobada de Scooteristas Catalanes ha reunido este septiembre en Vilafranca del Penedès a 160 participantes, principalmente usuarios de diferentes generaciones de Vespa y Lambretta. La cita, compartida en rutas por el Penedès, l’Anoia y l’Alt Camp, ha tenido también proyección internacional, con aficionados llegados de diversos países europeos y de diferentes puntos del Estado, y ha vuelto a combinar la vertiente más puramente motorista con el descubrimiento del territorio, la cultura y la gastronomía.
Durante tres días, del 18 al 20 de septiembre, Vilafranca se convirtió en punto de encuentro de la comunidad scooterista. El programa comenzó el viernes con la exposición de los vehículos en la plaza de Jaume I y una primera rodada al atardecer. El sábado llegó una de las jornadas más intensas, con una ruta de 130 kilómetros por carreteras del Penedès, varias paradas y una comida de hermandad junto a los viñedos de la bodega de cavas de Marc Esteve Vives.
El grupo de los scooteristas catalanes haciendo una parada en la iglesia de Sant Jaume de Montagut, en l’Alt CampMontse Coll
Entre los participantes no faltó una de las figuras más populares de este mundo, Pedro Díaz, el Capitán, reconocido mecánico barcelonés que, con 88 años, continúa manteniendo una estrecha vinculación con los scooters clásicos. El encuentro ha servido, una vez más, para reunir a varias generaciones de aficionados alrededor de unas motos que continúan teniendo una gran capacidad de convocatoria.
Uno de los momentos más destacados llegó el domingo, cuando los participantes pudieron conocer una parte poco divulgada de la historia del motor catalán: el antiguo Circuit de Vilafranca. Lluís Hill Plans ofreció una explicación sobre este trazado, que el programa del encuentro presenta como «la cuna de la Fórmula 1 en Catalunya a principios del siglo XX». A continuación, los scooteristas recorrieron los 14 kilómetros y 790 metros del trazado original, con paradas en diferentes puntos de interés histórico y cultural.
Historia y patrimonio
La mañana continuó con una visita al CIARGA (Centre d’Interpretació de l’Aviació Republicana i la Guerra Aèria), una de las actividades que más sorprendió a los asistentes. La propuesta permitió profundizar en el papel que tuvo este territorio durante la Guerra Civil y reforzar la vertiente cultural de un encuentro que va más allá de las rutas en moto.
FOTO 3: Visita al Centre d’Interpretació de l’Aviació Republicana. SANTI COLL
La gastronomía y el mundo del vino también han tenido un papel importante durante todo el fin de semana. El sábado por la noche, el Sumoll de Ferrer i Catasús, en la Granada del Penedès, acogió la cena de gala. Durante la velada se sortearon un gran número de regalos y obsequios, una iniciativa posible gracias al esfuerzo de la organización y a la implicación de las empresas colaboradoras. La noche continuó con música y fiesta hasta entrada la madrugada.
El encuentro también ha marcado un cambio de etapa dentro de la asociación. Enric Noguer, uno de los principales impulsores de los Scooteristes Catalans, ha dejado la presidencia y ha cedido el relevo a Pere López, coordinador de los Vesparuters. «Estamos muy satisfechos con cómo ha ido este encuentro, hemos vuelto a dejar el nivel muy alto y nos hemos sentido muy bien acogidos en Vilafranca y en todo el Penedès», destaca la junta.
Acto público de agradecimiento al Ayuntamiento de Vilafranca por la colaboración recibida.JORDI
Después de las ediciones celebradas en Andorra-la Seu d’Urgell, Tortosa, Figueres-Capmany y Solsona, el encuentro del Penedès ha consolidado una fórmula que une conducción, convivencia y descubrimiento cultural de espacios como Sant Jaume de Montagut, el castell de Querol o l’ermita de Sant Elies de Mediona. Este año, además, lo ha hecho permitiendo a los participantes descubrir dos espacios especialmente singulares: el CIARGA y un histórico Circuit de Vilafranca, que muchos de los asistentes desconocían antes de poner allí las ruedas de sus Vespas y Lambrettas.
