
El nuevo Lancia Ypsilon ha sido uno de los coches más comentados de los últimos años. Su precio de lanzamiento, la apuesta por la electricidad y la base mecánica compartida con otros modelos de Stellantis han alimentado un animado debate: hay quien lo ha percibido como algo alejado de la idea que se tenía de un Lancia.
Ahora, sin embargo, algo ha cambiado: el nuevo Ypsilon Turbo 100 marca el regreso de una opción que muchos esperaban: la caja de cambios manual de seis velocidades, combinada con un motor de gasolina puro y a un precio más accesible que las versiones híbridas y eléctricas.
La pregunta, al final, es muy sencilla: ¿puede este Ypsilon volver a conectar con los conductores europeos? Y más allá de esto, ¿volverá a convencer a los usuarios italianos, el mayor mercado tradicionalmente del modelo?
En persona es mucho más Lancia de lo que parece
Lo que más sorprende del Lancia Ypsilon es que en persona queda mucho mejor que en las fotos. Sí, la plataforma es la CMP del grupo Stellantis, pero la verdadera diferencia la marcan el diseño, la configuración, el habitáculo y la personalidad.
Y es precisamente aquí donde el Ypsilon consigue hacer algo interesante: el frontal tiene una firma luminosa inmediatamente reconocible y la parte trasera, con los faros redondos inspirados en el Lancia Stratos, le da una identidad fuerte. No pasa desapercibido y, guste o no, la gente se gira para mirarlo.
En cuanto te subes a bordo, te das cuenta del cuidado que se ha puesto en el diseño del habitáculo. La posición de conducción es natural, relajada y, sobre todo, adecuada para un uso diario sencillo.
¿Cómo cambia el salpicadero del Lancia Ypsilon al incorporar la caja de cambios manual?
El asiento va colocado en una posición bastante baja, casi como el de una berlina compacta, y no cansa tras muchos kilómetros, también porque los asientos son cómodos y están bien hechos.
Pero la verdadera diferencia, en esta versión, la marca precisamente la caja de cambios manual: la palanca es directa, el manejo es intuitivo y te devuelve inmediatamente al centro de la conducción, sin filtros.
El cuadro de instrumentos también se lee bien, sin concesiones. Son pequeños detalles, pero en el uso diario marcan realmente la diferencia. Es cierto, hay plásticos duros en la parte baja del habitáculo y algunos materiales podrían haber sido de mejor calidad. Pero, en general, la calidad percibida es buena.
De hecho, el coche transmite una sensación de verdadera solidez y la caja de cambios manual también contribuye a ello: todo parece más “mecánico”, más real. Más como debería ser un Lancia.
Y aquí surge la pregunta: ¿qué es hoy en día un Lancia?
Lancia nunca ha sido solo motores o prestaciones. Era una forma diferente de vivir el coche: comodidad, elegancia sin ostentación, habitáculos acogedores y esa sensación de resultar algo más refinado que la media.
Este Ypsilon, en algunas decisiones, sigue intentando seguir ese camino, pero es con la caja de cambios manual donde el mensaje cambia de verdad: el coche se vuelve más directo y accesible.
Lancia Ypsilon Turbo 100, la caja de cambios manual
Foto: Motor1 Italia
Y, sobre todo, cambia la relación con quien conduce: la caja manual aporta una sensación más analógica, más envolvente, que hoy en día se ha perdido casi por completo en los utilitarios.
Lancia Ypsilon Turbo 100: los precios
Versión
Motor
Precio (sin descuento)
Lancia Ypsilon Turbo 100
Turbo de gasolina de 100 CV
21.200 euros
Lancia Ypsilon Turbo 100 LX
Turbo de gasolina de 100 CV
24.200 euros
Lancia Ypsilon Turbo 100 HF Line
Turbo gasolina 100 CV
24.200 euros
