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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha vuelto a insistir en la importancia de reducir la velocidad en zonas urbanas para salvar vidas. Según los datos que recoge en su página web, un atropello a más de 80 km/h tiene consecuencias prácticamente fatales para los peatones, mientras que si el impacto ocurre a 30 km/h, el riesgo de muerte se reduce drásticamente al 5%.
Estos datos refuerzan la necesidad de cumplir con los límites de velocidad establecidos en entornos urbanos, donde desde mayo de 2021 la normativa establece un máximo de 30 km/h en calles de un solo carril por sentido. Con esta medida, se pretende minimizar los riesgos y aumentar las posibilidades de supervivencia en caso de accidente.
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ANTONIO REGIDOR
El impacto de la velocidad en los atropellos
Según los expertos en seguridad vial, la diferencia entre ser atropellado a 30 km/h o a 50 km/h es determinante. A velocidades superiores, la probabilidad de que el peatón sufra lesiones mortales aumenta de forma exponencial. Por ello, la DGT insiste en que respetar los límites de velocidad en zonas urbanas no solo reduce la gravedad de los atropellos, sino que también permite a los conductores reaccionar con mayor eficacia ante imprevistos.
Desde Tráfico recuerdan que los atropellos siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en vías urbanas. En 2022, según datos oficiales, más del 70% de las víctimas mortales en ciudad eran peatones. Por este motivo, se hace un llamamiento a conductores y peatones para extremar la precaución y respetar las normas viales.
Reducir la velocidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La DGT lo tiene claro: a 30 km/h, las posibilidades de sobrevivir aumentan considerablemente.
