el mito de los rallies, a fondo a dos ruedas

el mito de los rallies, a fondo a dos ruedas

Aunque no muchos lo saben, la leyenda deportiva de Sébastien Loeb empezó entre anillas, barras paralelas y potros. El icono del deporte de motor francés, nueve veces campeón del Mundial de rallies WRC, empezó siendo uno de los mejores jóvenes gimnastas de su país, llegando a ser quinto en unos campeonatos de Francia y ganando cuatro veces la máxima competición de su región. Otra cosa que todavía menos personas conocen es que el piloto hizo su primera carrera… a lomos de un ciclomotor. Resulta que incluso se batió en un duelo con el campeón juvenil de Alsacia.

Llegó entonces la oportunidad de competir en rallies bajo el auspicio de Guy Fréquelin, el director de equipo de Citroën Sport, y esa oportunidad terminó de encararle hacia el mundo de las cuatro ruedas. Décadas después, Loeb pudo volver a disfrutar de una jornada intensa y especial sobre dos ruedas, invitado por la cadena TF1 y Yamaha a una jornada de rodaje en el circuito de Paul Ricard, situado en Le Castellet, cerca de Marsella.

Al tótem francés de los rallies, que actualmente centra sus esfuerzos en conseguir su primer triunfo en el Rally Dakar de la mano de Dacia, la fábrica japonesa le regaló la oportunidad de rodar con una de sus motocicletas más bestias, la Yamaha R1 GYTR modelo de 2025, solamente disponible para rodar en circuitos. Este monstruo de casi 28.000 euros cuenta con un motor de cuatro cilindros y 998cc en un chasis de aluminio de apenas 200 kilos y viene a ser, para resumirlo, la descendiente directa de la ganadora M1 en MotoGP con una velocidad punta de 280 km/h.

Loeb no duda en dar gas a fondo en las rectas del trazado marsellés, y tampoco se queda corto en las curvas, donde le vemos incluso descolgarse del carenado y tocar con la rodilla el asfalto. “Es más cansado que ir en coche”, bromeaba el referente francés al bajarse de la moto y comentar la jugada. “La gran diferencia es que con el coche, cuando deslizas y pasas el límite, sabes que en la siguiente vuelta puedes ajustar. Aquí, si pierdes el control del tren delantero, la siguiente vuelta será mucho más tarde, ¿sabes?”, dice jadeando pero de muy buen humor.

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Al repasar sus inicios, Loeb explicó que de haber encontrado una oportunidad para desarrollarse como piloto de motos, probablemente la hubiera escogido por delante de los rallies. “Si Yamaha hubiera tenido un programa de jóvenes pilotos, me hubiera inscrito de cabeza”, comenta el multicampeón del mundo, uno de los deportistas más dominantes en las disciplinas de motor.

Sébastien Loeb no es ni ha sido el único piloto de cuatro ruedas en probar su talento a lomos de una motocicleta. En el pasado, los varios test de Lewis Hamilton, que llegó a intercambiar vehículos con Valentino Rossi en su día, también impresionaron a más de uno, llegando a especular con la posibilidad de competir con los mejores pilotos de la especialidad.

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