“El mundo está muy mal repartido”, o esa es al menos la conclusión a la que uno llega tras ver un video de apenas un minuto de duración donde Neymar muestra el garaje de su nueva mansión en una de las zonas de más prestigio de Brasil. Y que nadie malinterprete mis palabras. No hablo del hecho de que un tío que se dedica a darle patadas a un balón resida en una casa valorada en 10 millones de dólares.
Más bien de que con la compra del “chalecito unifamiliar” (véase la ironía) viniera incluida una colección de casi una veintena de motos, entre ellas varias Old School. Si a ello le sumamos el hecho que el bueno de Neymar no sabe montar en moto y además como el mismo asegura, le daría miedo pilotarlas, podrán entender el revuelto generado en mis tripas mientras tengo que teclear estas líneas. Cosas de ser un mandado.
Neymar, el gran coleccionista de motos, según algunos
En cualquier caso, repasando las joyas que atesora Neymar en su garaje personal, además de un excelso Ferrari Purosangue de color negro mate, podemos deleitarnos con una retahíla de Superbikes noventeras convertidas en la actualidad en verdaderos iconos de las dos ruedas:
Suzuki GSX-R1300 Hayabusa de primera generación, Ducati 916, MV Agusta F4, Yamaha R1 MK1 (X2), CBR 1100 XX, tres ejemplares de GSX-R750, incluida una SRAD, una ZXR750, otro ejemplar de ZX-7R, una ZZR 600 y hasta una CBR900 SC28 de 1994, están incluidas en esta colección de motos.
No hay dudas de que el tipo que le vendió la casa y las motos a Neymar tenía buen gusto y además un buen olfato para los negocios. Aunque claro, cuando te pagan 10 millones de dólares por una propiedad inmobiliaria, no debe de doler demasiado meter en esa misma operación tu querida colección de Old School. Así a bote pronto, tal y como está el mercado actual, su valor medio estaría en torno a los 100.000 euros, así que nada que objetar.
Lo que sí es llamativo es como muchos medios, tras hacerse eco de la noticia, daban por hecho que Neymar es un gran amante de las motos y un empedernido coleccionista. Para ejemplo un botón: “lo que realmente nos llama la atención son las muchísimas motos deportivas que Neymar ha adquirido a lo largo de los años, dando rienda suelta a su pasión, nunca antes vista, por la velocidad y, en particular, por los vehículos de dos ruedas”.
Como ya mencionaba al inicio del artículo, explica claramente que no monta en moto, porque no puede. Suponemos que tendrá alguna cláusula en su contrato deportivo que se lo impida. Pero es que además reconoce abiertamente el miedo que siente hacia esta actividad lúdica. Una pena, aunque podría plantearse hacer una obra de buena caridad y donar esa increíble colección de motos a alguien que sepa valorarlas y disfrutarlas, ¿no? Me pongo “prime” en la lista.
