El equipo británico de F1 que entra en el mundo de la moto con una monster truck de diseño italiano, la Caterham Brutus 750

El equipo británico de F1 que entra en el mundo de la moto con una monster truck de diseño italiano, la Caterham Brutus 750

Los fabricantes de automóviles están fascinados por el embrujo de las dos ruedas, y ya son unos cuantos los que han caído encantados por sus cantos de sirena en la más ruin bancarrota, como el caso de Caterham y su Brutus 750.

En el salón de Milán de 2013 todos quedamos sorprendidos cuando vimos una ominosa moto que nos era familiar, aunque esta estaba pintada de verde y amarillo. Era la Italjet Brutus que pudimos ver en el salón de Milán de 2012. Pero una rápida mirada al stand confirmó que no era Italjet la marca representada, sino Caterham. ¿Caterham? Pues sí. La Brutus estaba expuesta con la característica librea verde y amarilla de la marca automovilística británica y compartía palco con dos extrañas realizaciones más, dos motos/bicicletas eléctricas. Otra marca de coches intentando fabricar motos…

Parece realmente una moto monster truck…

Caterham

Cuando el ingeniero y diseñador Colin Chapman creó el automóvil Lotus 7 en 1957, crearía un icono que en 1974 tendría una nueva vida bajo la marca Caterham, año en que el ingeniero británico vendió los derechos a un concesionario de Lotus. Caterham inició así su singladura como marca de coches, fabricando el modelo Seven hasta la actualidad. Y entonces, ¿por qué quisieron entrar en el mundo de la moto?

En 2011 el empresario Tony Fernandes, conocido por ser el propietario de la exitosa compañía aérea Air Asia y en nuestro mundo por impulsar la copa de promoción Asian Cup, adquirió la marca, y creó la conocida escudería de F1 automovilística Caterham (en 2013 participaron con el monoplaza CT03).

Tras ello, impulsado por la afición de sus hijos al mundo de la moto, a mediados de 2013 presentó su proyecto de equipo de Moto2 y compró el diseño de la Brutus a Alessandro Tartarini, con quien fundaría la nueva división de motos de la marca británica verde y amarilla. 

No es una moto pequeña, aunque lo parece.

Caterham

Y así, Caterham entró a formar parte del club de constructores de motos con la empresa Caterham Bikes, que se unía al elenco de firmas de la marca, Caterham F1 Team, Caterham Racing (GP2), Caterham Technology & Innovation, Caterham Composites y Caterham Moto Racing Team.

Además del propietario y presidente Tony Fernandes, la cúpula visible de Caterham estaba formada por tres personas: Ishsal Ishak, el director general –proveniente de Air Asia-, Alessandro Tartarini, el jefe de diseño –y propietario de Italjet en aquel momento-, y Andreas Leuthe, jefe de ventas y marketing, antes en la conocida firma Suter Racing.

Fíjate qué pedazo de neumático…

Caterham

La marca buscaba ofrecer productos de elevada calidad, dirigida a un público muy exclusivo, utilizando materiales, acabado y diseño fuera de lo común. De hecho, su diseño, combinando piezas mecanizadas de aluminio con fibra de carbono y formas poco convencionales, con el añadido del sugerente lema “F1 Technology”, ya lo dicen todo.

En el EICMA 2013 presentaron tres proyectos, la Brutus 750, la Classic E-Bike y la Carbon E-Bike, un trío de vehículos de dos ruedas difíciles de definir.

Esta es la Italjet Brutus original.

Italjet

La Brutus 750 era una moto simplemente tremenda, que es como un tractor de 235 kg pero con dos ruedas, y con una mascarilla de faro con una doble óptica circular. Es la Italjet Brutus -presentada en el salón de Milán de 2012- adaptada ahora a la marca Caterham.

Es como un cruce entre una Yamaha TW200 y una Confederate Hellcat… Ya podéis imaginar. Entre sus características técnicas destaca su enorme motor monocilíndrico Dinli de 750 c.c. –106 x 85 mm, LC, DOHC, 4V, IE Siemens-, con caja de cambios automática, como la de un scooter, y transmisión secundaria por cadena.

La instrumentación era una pantalla LCD.

Italjet

En la parte ciclo lo más exagerado, y lo que más llama la atención, son sus llantas de aleación de 14 pulgadas, de 9 y 10” de garganta –gigantescas-, superanchas, con enormes y rechonchos neumáticos de grueso taco, pensados para pistas y caminos embarrados.

Para frenar equipaba un doble disco de freno lobulado de 260 mm con pinzas de 4 pistones Fastace, y la horquilla era una invertida de 43 mm. Su chasis estaba formado por un par de grandes barras de aluminio con unos “conectores” cilíndricos en la pipa y el basculante, una concesión al diseño.

Diseño a raudales sin una finalidad funcional.

Caterham

El basculante, de doble brazo y gran refuerzo superior, es lo más primitivo de la moto, ya que son simples tubos de sección rectangular soldados entre sí, muy burdo y sencillo, además de gigantesco para poder alojar el enorme balón trasero.

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Tenía una pequeña pantalla LCD triangular como instrumentación, y un depósito de gasolina de solamente 10 litros, demasiado pequeño, un asiento situado a 860 mm y su longitud total era de 2.150 mm. En total, el conjunto pesaba 235 kg, demasiados kilos para los 45 CV que entregaba el motor…

El frontal dominado por un par de faros circulares y una pequeña mascarilla.

Caterham

La intención era comenzar a fabricarla en julio de 2014 y venderla a un precio que rondaba los 10.000 euros, pero huelga decir que esta aventura no tuvo final feliz, y todo el dinero gastado en el proyecto fue en vano. La Caterham Brutus nunca se llegó a fabricar.