El Mundial de Superbike cuenta en su parrilla con Ducati, Bimota, Kawasaki, BMW, Honda y Yamaha englobadas en varios equipos. Una riqueza en marcas que, a su vez, es un rompecabezas cuando se busca que haya la mayor igualdad posible. Y es que, a diferencia de MotoGP, la evolución está mucho más controlada.
Mientras que en la categoría de los prototipos se busca dar ventajas para que las marcas con menos rendimiento avancen y se acerquen a la cabeza, en el Mundial de Superbike es al contrario: hay restricciones a los modelos que dominan.
Superbike busca la mayor igualdad posible
Tiene toda la lógica del mundo porque, como decimos, las motos son derivadas de serie, y eso implica que puedan tener ventajas por configuración que otros modelos no podrían alcanzar. Hay diferentes puntos, pero uno de ellos influye al flujo de combustible que pueden tener cada uno de los modelos, y que controla la organización.
El Mundial de Superbike 2026 lo está dominando Ducati ¿habrá un cambio de tendencia?
En este caso, el arranque de temporada que han tenido tanto Ducati como Bimota ha propiciado que, a partir del fin de semana de carreras en Assen, se hayan tomado decisiones siguiendo el reglamento previsto.
Tras el último listado de concesiones, la FIM ha determinado que tanto Ducati como Bimota han superado ese umbral de rendimiento que de la MSMA que detallan en el Artículo 2.4.3.2 del reglamento y, por ese motivo, se enfrentarán a una penalización desde Assen.
La organización controla el flujo de combustible con un medidor propio
En el trazado neerlandés, ambos fabricantes recibirán una penalización de 0,5 kg/h en el flujo de combustible. Esta penalización se aplica a todas las motos del fabricante a pesar de que haya pilotos que no estén siendo tan competitivos.
¿Será suficiente para acabar con el dominio de Bulega? Seguramente no, aunque seguro que hará que Ducati tenga que trabajar un poco más para compensar esa pérdida de prestaciones.
