Que levante la mano (o nos deje en comentarios) quien alguna vez no soñó con tener una Suzuki GSX-R en el garaje. Probablemente, el modelo con el que todo aficionado relaciona a la marca japonesa con este mundo de las dos ruedas. Una saga que, además, con el pasar de los años, ha ido mutando hacia una generación mejor de lo que había sido hasta entonces.
Es por ello que ahora, coincidiendo con el 40 Aniversario del modelo, la propia firma nipona nos cuenta de manera detallada, en su nuevo documental, los entresijos de estas evoluciones y como las siglas GSX-R han logrado convertirse en todo un referente para los amantes de las motos en general y las deportivas en particular.
“Leyendas detrás de la GSX-R, especial 40º aniversario”: Historia viva de las dos ruedas
Aún recuerdo la primera vez que tuve la certeza de que en algún momento de mi vida pilotaría una GSX-R. Fue allá por el año 1996, cuando la marca acababa de lanzar al mercado la mítica SRAD750, durante el transcurso de las fiestas patronales donde pasé mi niñez y adolescencia. Curiosamente, esta revelación me llegó de la manera más inesperada posible: Viendo caer de trompa a un macarra de la zona cuando intentaba hacer un invertido, con su novia subida “de paquete” sobre la tapa del colín trasero.
Os podéis imaginar como acabó la pirueta, con aquella preciosa SRAD750 bastante dañada tras el impacto y ambos “acróbatas del motor” magullados y patas arriba. Si bien en aquel momento todo el mundo corrió a intentar socorrer a la pareja, yo me quedé extasiado mirando las formas de aquella llamativa deportiva, de la cual había leído ya unas cuantas pruebas en la que sus probadores, incluido el gran Cesar Agüi, ensalzaban sus increíbles calidades dinámicas.
Muchos años después cumplí el sueño de tener una de aquellas máquinas y he de decir que, tras haber pilotado y tenido en propiedad unas cuantas monturas racing, la SRAD750 es probablemente la que más me sorprendió de todas ellas, por su ligereza, potencia y afinada parte ciclo. Quizás fruto del trabajo del desarrollo y evolución de algunos de los técnicos e ingenieros que protagonizan el nuevo documental de la marca.
En él se hace un repaso histórico, desde la primera GSX-R750 refrigerada por aceite de 1985, pasando por el modelo de 1992 ya con refrigeración por agua o la citada SRAD750 que menciono en mi historieta de abuelo cebolleta. Luego llegaría el modelo 2000, aún más ligera y potente, y una temporada después la primera GSX-R1000 de la saga.
Fruto de este incansable trabajo de continuo desarrollo, pero sobre todo del amor puesto por cada uno de los protagonistas del video, en cualquiera de las generaciones del modelo de las que fueron parte, son las principales causas de que Suzuki haya podido presentar recientemente su máxima evolución de estas siglas: Su esperadísima GSX-R1000R 2026, una montura que representa pura pasión por las dos ruedas.
Una fiel heredera de un legado de 40 años de historia que no solo mantiene a buen recaudo ese legado, sino que lo amplifica con un sinfín de nuevos y mejorados argumentos. Desde el sempiterno motor de cuatro cilindros en línea DOHC de 999,8 cm³, con una potencia final de 195 CV a 13.200 rpm y un par máximo de 110 Nm a 11.000 rpm, pasando por una parte ciclo y electrónica de última hornada y terminando por unas líneas agresivas y estilo funcional, para un diseño legendario.
Dicho todo esto, solo nos queda una cosa por decir ¡mucha vida para las siglas GSX-R! Y gracias a Suzuki por ser parte de esos sueños moteros que, a veces, incluso terminan convirtiéndose en realidad.
